- ¡Cierto -dijo Gringoire-, que es una salamandra, una ninfa, una diosa, una vacante del Monte Menaleo…!
Soltóse entonces una trenza de la cabellera de la "salamandra" y cayó al suelo una pieza de cobre amarillo que estaba en ella.
-¡Pues no! -dijo-, es una gitana.
Provenientes según propia y repetida declaración de Egipto, de donde toda su tribu se vio obligada a exiliarse, hace al menos dos siglos se establecieron en el Levante y en torno a los montes Balcanes. Sin embargo, la fortuna les fue adversa, pues búlgaros y rumanos les redujeron a la esclavitud, y los que consiguieron librarse de tan triste destino huyeron en masa hacia occidente. De hecho, tras caer aquellas tierras orientales en poder de los turcos otomanos los que se quedaron no han mejorado su suerte, y se dice que todos los puestos de verdugo de los dominios del Sultán están ocupados por esclavos egiptanos.
Durante el siglo siguiente entraron primero en los reinos de Bohemia y Hungría, y pasaron después a adentrarse en grupos numerosos en tierras de Italia, Francia, el Sacro Imperio y la Península Ibérica. Cada gran caravana era dirigida por uno de sus nobles o príncipes (o al menos por un líder que así se presentaba) que pedía, a la más alta autoridad que encontrara, salvoconductos como peregrinos para toda su gente.
Como nuestro amado y devoto don Juan de Egipto Menor (…) entiende que debe pasar por algunas partes de nuestros reinos y tierras, y queremos que sea bien tratado y acogido a vosotros y cada uno de vosotros os decimos y mandamos expresamente y desde cierto conocimiento, bajo pena de nuestra ira e indignación, que el mencionado don Juan de Egipto y los que con él irán y lo acompañarán, con todas sus cabalgaduras, ropas, bienes, oro, plata, alforjas y cualesquiera otras cosas que lleven consigo, sean dejados ir, estar y pasar por cualquier ciudad, villa, lugar y otras partes de nuestro señorío (…) y dando a aquellos pasaje seguro (…) cuando el mencionado don Juan lo requiera a través del presente salvoconducto nuestro, el cual queremos que lleve durante tres meses del día de la presente contando hacia adelante.
Se sabe que guardan un gran respeto por sus mayores, y que son desde luego reticentes a abandonar tanto su abigarrada forma de vestir como la jerigonza que hablan entre ellos, incomprensible para nadie más. Además de como egiptanos, son conocidos en los reinos más occidentales como "bohemios" o "húngaros" por su procedencia reciente, o como zíngaros. Se les llama cigane entre los turcos y ghorbati en la Berbería.











