viernes, 9 de julio de 2010

Sociedades secretas.

Un tema recurrente de la ficción histórica y otros derivados recientes de la novela gótica (y también de bastantes juegos de Rol) es la existencia de sociedades secretas que, guiadas por intenciones políticas y económicas o directamente espirituales, influyen en la historia de la Humanidad entre bastidores, extendiéndose su influencia a través de los siglos.

Es este un asunto que podría ser base de alguna partida en esta ambientación que propongo, o incluso proporcionar algo de misterioso trasfondo a algún PNJ. De hecho, en este Blog el tema ya ha sido introducido en alguna ocasión, y sin embargo es una idea que me gustaría ordenar. Sobre todo le veo dos inconvenientes: El primero, las grandes conspiraciones protagonizadas por organizaciones secretas son más propias de una Edad Moderna más avanzada que la que yo propongo (los siglos XVIII o XIX). El segundo, los tópicos a la hora de interpretar y representar a estas sociedades en la ficción reciente (insisto, también en juegos de Rol) son a mi entender tan blandos y facilones que deberíamos intentar ignorarlos y tratar de hacer nuestros propios esfuerzos al respecto. Lo que sigue es un intento de ello.

¿Porqué una sociedad secreta?
¿Porqué un grupo de personajes organizaría una sociedad secreta? ¿Qué hay en el mundo de FUDGE Feldkirch que alguien no pueda conseguir uniéndose a alguna de las sociedades más o menos iniciáticas que campan por Europa y que son de hecho completamente visibles y legales? ¿Qué ambiciones no podrían satisfacerse ingresando en una organización tan influyente y al mismo tiempo tan pública como la logia del gremio de mercaderes local?

Para saberlo, intentemos responder a esas preguntas: ¿Y si quienes necesitan agruparse son un tipo de personas que no pueden ser admitidas en los anteriores grupos? ¿Y si los fines que se persiguen, al contrario que los de esas organizaciones, son contrarios a la religión establecida, a los intereses del reino o a la ley y el orden? Las posibilidades, pues, no resultan ser tan pocas: Nuestras sociedades secretas podrían corresponder, pues, a conjuras políticas, organizaciones criminales y cultos heréticos o directamente paganos.

Ya que las sociedades secretas se organizan en torno a un fin concreto, lo normal es que tanto el número de miembros (comprometidos con ese fin) como el tiempo de duración de su comunidad sea limitado. Sólo las organizaciones criminales o los cultos religiosos podrían tener alguna pretensión de verdadera continuidad, lo cual sería particularmente difícil en el caso de los segundos.

Saludos, símbolos y contraseñas.
Para una sociedad secreta puede ser necesario elaborar saludos y contraseñas que, sólo conocidas por sus miembros, sirvan para que estos se reconozcan entre sí, o incluso para dar a entender pequeños mensajes como si en ese momento se hallan en un lugar seguro. Algunos símbolos pueden servir también para reconocerse entre sí, si alguien lo lleva encima o se lo hace llegar a otra persona. Estos símbolos reconocibles pueden estar grabados en algún colgante o anillo.

En la ficción a veces esto último a veces se lleva muy lejos, con sociedades que tienen incluso "uniformes" o tal cantidad de parafernalia y mobiliario con sus símbolos inscritos, tronos incluidos, que, sinceramente, con tanto artesano implicado es increíble que aún sigan siendo secretas... En realidad, los símbolos secretos siguen siendo útiles cuanto más secretos sean, pudiendo presentarse ante los ojos de alguien ajeno sin que le sorprenda o escame. Un dibujo o marca que sólo los interesados sepan reconocer y que pueda realizarse en un papel o en un suelo de arena es, seguramente, el símbolo más eficiente... Además de barato.

Conjuras políticas.
Ahora que te veo bien, me surge una duda terrible. ¿No serás uno de los miembros de La Araña, que conspiran para hacer caer el reino en la barbarie?
Patrick Cothias, guión de "Masquerouge".

Las conjuras políticas deberían ser siempre grupos bastante cerrados, compuestos por relativamente pocos miembros (sólo unos PNJs, un par de PNJs y uno de los PJs, el grupo de los PJs casi exclusivamente, ya sabéis). Su asociación estará especialmente supeditada a una finalidad política o económica muy concreta, sea la libertad de un sector social oprimido, el rechazo o apoyo a un poderoso determinado del reino (o a una influencia extranjera, o a otra conjura política), o incluso el enriquecimiento o ennoblecimiento personal de sus miembros siguiendo un pacto común.

Por otra parte debemos recordar que estos grupos no lo son de espías ni de agentes oficiales al servicio de ningún poder establecido, sino que les mueven sus propios fines y se organizan según sus propios recursos, sean estos muchos o pocos. Captar el apoyo de una "potencia" a la que se esté ayudando seguramente daría un fuerte empujón a la causa, pero puede ser problemático dada la posibilidad de que el grupo, hasta entonces independiente, caiga bajo un control externo.

Una vez cumplido su objetivo (o una vez sus miembros sean descubiertos y neutralizados, lo que suceda primero) lo normal es que la asociación se disuelva.

Buenos ejemplos podrían ser:
· Un grupo de moriscos reunido para defender su modo de vida mediante el asesinato, la intimidación o algún medio de "anulación política" de algunos poderosos cuyas acciones supongan una amenaza para ellos.
· Una organización de elementos pro-español-imperiales en Francia, que intentara apoyar mediante vías ilegales (coacción, sabotaje o lo que sea) las políticas favorables a sus fines de algunos aristócratas... Sin estar controlados por estos.
· Históricamente, podemos señalar que antes de la Guerra de los Campesinos en Alemania se dieron diversas conjuras entre los plebeyos, y en las Comunidades también hubo su parte de "asociacionismo secreto" (el movimiento valenciano de los agermanados no terminó hasta que un grupo de soldados incendió una noche la casa en la que el líder Vicente Peris se había reunido con su camarilla, cuando las operaciones militares ya habían acabado casi completamente).

Organizaciones criminales.
En esta época en la que no es nada raro encontrar bandidos y salteadores en los caminos no sería raro encontrar grupos más extendidos y organizados que, previa división de los "trabajos" (observar en las posadas qué viajeros serían víctimas propicias, vigilar las caravanas que puedan aparecer o infiltrarse en ellas, etc...) y especialmente si tienen alguna motivación política, pudieran considerarse como pequeñas sociedades secretas. Sería el caso de aquellos Buenos Bandidos del bosque de Beutelsbach que sugería yo en esta entrada, un grupo "echado al monte" en rebeldía contra un señor traicionero. También es posible que una región esté dominada por algún terrateniente sin escrúpulos que no sea su legítimo gobernante, y que tenga una pequeña red de sicarios especializada en enriquecerle y mantener "su" orden.

Pero en realidad la verdadera organización criminal como sociedad secreta la podremos encontrar en las ciudades. Allí, sobre todo en las mayores y más ricas, los criminales se organizan de forma similar a los gremios de comerciantes y artesanos, pero, eso sí, de forma secreta e ilegal. Los gremios de ladrones o de asesinos tan comunes en la ficción fantástica actual, son exageradamente poco realistas: Una hermandad de ladrones y asesinos, por el contrario, tiene mucho más sentido. La división de obligaciones (mendigos, asesinos, ladrones, prostitutas, informadores, etc...) dentro de estos monipodios o cofradías es vital para el funcionamiento del conjunto y el enriquecimiento general. Cuando los líderes del grupo saben lo que hacen procuran ampliar su estabilidad adquiriendo también algún negocio legal (como una taberna) y haciéndose mediante sobornos con la confianza de los miembros de la autoridad que les puedan entorpecer más directamente.

Ejemplos podrían ser:

· Cofradías criminales que operen en las mayores ciudades, como Venecia, Florencia, Viena, París o Estambul. En algunas de ellas, de hecho, podría haber varias, enfrentadas por el control de todas las actividades de la ciudad.

· En Lisboa, Sevilla o Valencia se sabe que actúa una nueva organización, la Garduña. Con bases de operaciones en varias ciudades, su poder está muy extendido, hasta el punto de que los pocos que conocen su nombre pueden citar también varios rumores al respecto: Que no sólo persigue objetivos criminales, que algunos miembros son herejes o reverencian al Diablo o que tienen incluso algún aristócrata en nómina son sólo algunos de ellos. Sus actividades, parece, han llegado recientemente incluso a Nápoles y a la Sicilia.

Sectas y cultos.
Este tipo de sociedades secretas tiene bastantes diferencias con las otras dos, ya que, aunque seguramente se esforzarán también por obtener algún beneficio que les permita asentarse y financiar sus actividades, la naturaleza de los fines que persiguen no es tan concreta materialmente, estando sobre todo interesados en la continuidad de sus ideas religiosas. Sí, por el contrario, alguno de estos grupos necesitara financiación para algún proyecto secreto (¡¡O incluso para mantener a sus propios sacerdotes, al margen de la religión oficial!!) podría empezar a relacionarse con las actividades de grupos criminales o incluso confundirse con uno, lo cual acaso pudiera explicar la verdadera naturaleza de la misteriosa Luna Negra. Esto sin embargo es inusual e incluso improbable, estando el mundo tan controlado por las religiones oficiales con sus delatores, cazadores de brujas e inquisidores.

Los cultos brujeriles pueden considerarse sociedades secretas, que funcionan a escala local, como en este caso. Por cierto, que pese a los rumores no se tiene noticia en absoluto de grandes conspiraciones satanistas ni neopaganas, sino que cuando se descubren, se trata siempre de grupos cerrados adscritos a una población o al menos a una región.

No obstante, podríamos referirnos a otro tipo de sociedad secreta relacionada con lo espiritual: Es posible que intelectuales que son hermetistas o alquimistas destacados pero que por la naturaleza de esos estudios no pueden hacerlos públicos, se estén organizando en hermandades de dedicadas mayormente al intercambio y transmisión de ideas y a la experimentación. Estas organizaciones no serían en absoluto sectarias ni estarían adscritas a ningún culto herético en particular, y de hecho sus miembros no tendrían porqué formar parte de la misma comunidad, dándose sus contactos mayormente de manera epistolar, de igual modo que muchos otros intelectuales del momento. Ante la necesidad de reunirse, podrían hacerlo en pequeños grupos sin levantar las menores sospechas, y para casos de persecución inquisitorial o necesidades de refugio en general es posible que prepararan en algún lugar insospechado un escondite en el que reposar e incluso hallar alimento (como el que se describe en esta reunión entre alquimistas).

Los cristianos considerados herejes por sus compatriotas, en cualquier caso, pueden organizarse para reconocerse, reunirse y darse refugio entre ellos, pero considerarles miembros de una sociedad secreta por estas actitudes puede considerarse un poco exagerado. No así por las autoridades, que si les capturan harán saber que han acabado con una "secta malvada".