martes, 27 de abril de 2010

De la buena o mala mesa.

Que no es lo mismo comer en casa de un campesino que en la de un marqués, o en la mesa del criado o en la del amo, es cosa evidente. Que las diferencias están en algo más que en lo superficial, no lo es tanto.

Modales en la mesa.
¿Modales en la mesa? Seguramente al lector le venga a la mente alguna imagen de Enrique VIII o Carlos I limpiándose con la manga la barbilla goteante de grasa de cerdo y lanzando al suelo por encima de su hombro un hueso que será presa de varios perros.

En realidad, desde mucho antes del siglo XVI, los modales en la mesa en nuestra cultura no han cambiado en lo básico. La persona bien educada de ese siglo, sentada a la mesa, no se rasca, ni escupe ni abre la boca llena de comida, no sorbe la sopa y no se hurga entre los dientes con las uñas ni el cuchillo, pues para eso están los escarbadientes. Y cuando está en una comida informal relaja sus modales igual que hoy. Pero claro, estoy hablando de la persona bien educada, y estamos en una época en la que eso no abunda, y en la que los modales de una persona, en la mesa o no, dicen bastante acerca de ella. Me refiero a la época del juego, ejem...

"¿Qué habéis querido decir con "guarrete", madame?"

Resumiendo, en general un príncipe tendrá modales principescos y un rústico, pues rústicos. Ahora bien, algunas cosas sí han cambiado...

No se considera de mala educación llevarse la comida a la boca con la mano o con el cuchillo, básicamente porque los tenedores son unos objetos de bastante buen tamaño que manejan cocineros y trinchantes y en modo alguno un cubierto para la mesa. En una comida informal cada comensal irá cortando con su cuchillo de los alimentos que se haya servido llevándoselos a la boca con la mano, y por el contrario en un banquete habrá un trinchante que cortará las viandas para cada invitado tras llevarlas a la mesa y se las servirá en el plato, en porciones pequeñas que se puedan coger cómodamente. Efectivamente, en cualquiera de los dos casos, las manos seguramente se le pongan perdidas de salsas a nuestro comensal, pero las servilletas y pañuelos no son un invento tan moderno como algunos piensan. En el caso del invitado al banquete, unos tazones de agua dispuestos en la mesa le permitirán además enjuagarse las manos.

(Por cierto, encontré hace poco un texto atribuido a Leonardo da Vinci en el cual se dan algunas recomendaciones sobre buenos modales en la mesa, supuestamente basados en las observaciones de malas conductas observadas por el autor mismo. Aunque tiene bastante circulación en Internet, es importante señalar que es absolutamente falso y apócrifo, y de hecho absurdo. Ni nadie va a sentarse encima ni debajo de la mesa, ni va a comer con una armadura puesta, ni se va a sacar cosas de la boca y a dejarlas en ningún sitio, a no ser que estemos en la torre de los locos.) Pero dejemos ya los buenos modales o su ausencia y pasemos a las costumbres en cuanto al comer.

Desayunando.
Comer nada más levantarse de la cama, si uno no está enfermo o no es un niño, no puede ser signo de mayor pereza y falta de determinación. Es normal entre el campesinado empezar el día con alguna colación de pan o algún guisote, pero entre villanos o nobles, y en general entre quienes no vayan a realizar trabajos pesados, un vaso de leche o de aguardiente y como mucho algún torrezno son más que suficientes. A media mañana, sobre todo el que come tarde, no es raro que tome otro bocado más consistente.

Comida y cena.
Hacia el mediodía se hace la primera colación verdaderamente importante del día, y a la tarde, acabadas las tareas, la más fuerte. Hay que tener en cuenta que la puesta del Sol da por terminadas la mayoría de actividades y desde luego el trabajo en el campo, así que el inicio de la noche reúne a la gente en casa, cuando no les alcanza ya allí. Las horas de oscuridad son mayormente las de sueño, y de ahí la costumbre de cenar pronto (que en España hemos ido perdiendo).

Alimentos cotidianos.
Los cereales y legumbres son la base de la alimentación de la gente. El pan, sea de trigo, de centeno o de otros cereales, no es sólo un alimento usado para acompañar la comida, sino que se toma una buena ración al día, con menos cantidad de otros alimentos para acompañarlo. También son bastante habituales los platos de cuchara, servidos en platos hondos y escudillas, como los guisos de granos de centeno cocidos con garbanzos o de arroz con habas, la española olla podrida, distintos tipos de gachas, diversas sopas de cereales y verduras en las que se añaden salsas (a veces de leche) o sobre las que se rallan quesos, y los purés tan corrientes sobre todo al Norte de Europa. También son muy habituales las hortalizas como el nabo, la calabaza, la cebolla, el pepino, la berenjena y otras de ese estilo. Frutas diversas como la manzana, la pera o el melón son bien conocidas. Y ya que he mencionado los quesos, hay que decir que pueden ser de tantas variedades como procedencias y que junto con los huevos son los productos animales más consumidos en la dieta del humilde, siendo en general mucho menos abundantes que los de origen vegetal.

"¿Cómo? ¿Que no eran para comer, sino para pintar un cuadro? Pues habérmelo dicho antes..."

La carne es cara y salvo algún asado de cordero o vaca en raras ocasiones festivas, la que consume el pueblo cuando lo hace suele ser tocino, casquería o embutidos, aparte de alguna gallina o pollo, que se añaden cuando se puede a los guisos: Unos guisantes con tocino o unas judías con chorizo no son nada despreciables... Al contrario que un plato de lentejas, la más pobre de las legumbres, considerada poco alimenticia y melancólica (literalmente: alimenta la bilis negra). La manteca de cerdo se usa en toda la cristiandad para cocinar, y sólo en las Españas y en los reinos de Italia se ha extendido la costumbre árabe de usar el aceite de oliva, si bien no suele hacerse cotidianamente.

En cuanto al pescado, fresco o adobado es muy común en las zonas costeras, formando parte de la dieta de sus habitantes y dando lugar a platos como la bullabesa provenzal. Pero en las tierras de interior el pescado es mucho menos habitual: El de mar prácticamente sólo puede consumirse seco o salado y aún así resulta relativamente caro. El de río no suele formar parte de la venta de los mercados, pero si se tiene tiempo para pescar (y se consigue permiso, que a veces hay que pedirlo) no es una mala opción asarse un par de truchas veteadas de panceta de cerdo de vez en cuando. El garum, salsa hecha a partir de vísceras de pescado fermentadas, de origen romano y muy querido en las cocinas moras sofisticadas durante toda la Edad Media, no llega a convencer a los cristianos tampoco en esta época.

Especias.
Antonio de Torquemada (no se confunda con el Inquisidor) defiende en sus "Coloquios Satíricos" de 1553 que las generaciones anteriores de gentilhombres españoles eran de gustos muy sencillos a la mesa. Y añade:

Agora ya no se entiende en sus casas de los señores sino en hazer provisión de cosas exquisitas. Y si con esto se contentasen, no avría tanto de que maravillarnos, pero es cosa de ver los platillos, los potages, las frutas en sartén, las tortadas, en que van mezcladas cien cosas tan diferentes las unas de las otras que la diversidad y contrariedad dellas las haze que en nuestro estómago estén peleando para la digistión. Y es tanto lo que en esto se gasta que a mi juycio ha encarecido las especias, la manteca, la miel y la açúcar, porque todo va cargado dello y, como comen a la flamenca, con cada servicio que llevan va un platillo déstos para los hombres golosos, y con no tocarse algunas vezes en ellos, tienen mayor costa que toda la comida.

No sería raro que este autor, nacido según se cree en 1507, perciba modas "flamencas" en cuanto a la comida, pero también parece exagerar, ya que aunque la mayoría de los platos se elaboran con una gran cantidad de especias, esta costumbre es de origen medieval.

Seguramente las especias más habituales sean la pimienta, el cilantro, la alcaravea, el tomillo, el clavo y la canela. En cuestión de postres, el agua de rosas también es bien conocida como condimento, sobre todo en países bajo la influencia musulmana, como los dominios del Imperio Otomano.

El azúcar es también a su manera una especia, pues se utiliza en todo tipo de platos, aunque es relativamente caro y por lo tanto sólo de uso cotidiano en casas adineradas, mientras los humildes suelen endulzar las viandas con miel. En cuanto a la sal, se utiliza para cocinar a todos los niveles, pero no siendo un lujo no es tampoco verdaderamente barata, así que en lugares como posadas o mesones no se suele llevar a la mesa a menos que alguien la pida.

Sobre manjares varios.
Algunos alimentos más sofisticados forman parte de la mesa habitual de los burgueses y villanos, o casual de los pobres. Un ejemplo serían las empanadas y tartaletas de la más variada condición, bastante populares. En Italia es bien conocida la pasta, hecha de trigo, la cual ha llegado al litoral mediterráneo español (al menos los fideos), y al Sur del Sacro Imperio, principalmente Suiza y el Oeste de Austria, donde en buenos trozos forma parte de algunas sopas. En diversos países se elabora algún tipo de crêpe o "fruta de sartén", con harina y leche, huevos o incluso sangre de cerdo, como las filloas de sangue gallegas. Las almojábanas o toronjas son similares a esto último, pero hechas de requesón y huevos. El almodrote, un guisote a modo de salsa de queso, aceite y ajos majados con huevos, carne de ave, alguna hortaliza u otros ingredientes, también es propio de las Españas, aunque conoce variantes moras e incluso turcas.

Cornelis Anthonisz, "Banquete de la Milicia Ciudadana de Amsterdam", 1533.
Hubo para todos...

Alimentos de las Indias Occidentales.
A partir del mismo descubrimiento de las Américas, algunos alimentos de allí traídos se hicieron hueco en las cocinas y mesas europeas, como el pimiento, la patata y el tomate. Sin embargo, no se han impuesto como productos habituales sino que se usan casualmente o en determinados platos, utilizándose sobre todo los dos primeros para enriquecer recetas ya existentes. Además, a veces, por su novedad provocan recelos. Por ejemplo, el tomate, llamado "manzana de oro" por su color dorado (sí, entonces no eran rojos) no suele ser considerado comestible fuera de la Península Ibérica, y en Francia hay un verdadero horror por la patata, que allí dicen es venenosa. El maíz, también llegado de las nuevas tierras, va hallando lentamente acomodo como cultivo en zonas como Galicia y desde allí, ya hacia mediados de siglo, pasa a cultivarse en Nápoles y otros países. Los conquistadores, por su parte, llevan a las Américas el trigo, el arroz, el café, la caña de azúcar, los cítricos y numerosas especias.

Ayunos y abstinencias en la cocina cristiana.
Durante la Cuaresma se da tanto entre los católicos como entre los ortodoxos un ayuno parcial, y entre los primeros una abstinencia de carne los viernes de Cuaresma, el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, que algunos, pese a no estar obligados, extienden a la Cuaresma entera... Si bien, si lo hacen por necesidad y no por elección, no aporta nada a su salvación espiritual, como es lógico.

A veces, ha habido fieles que, en esos días, se han visto en problemas a la hora de comer cumpliendo los preceptos. Los sacerdotes cristianos que se hallan en las Indias Occidentales han decidido considerar pescado a las iguanas que en ocasiones los conquistadores se ven obligados a cazar para alimentarse. En cuanto al castor, considerado pescado por vivir en los ríos, llegó en ciertas épocas a verse como una buena pieza de caza para consumir en Cuaresma y, no habiendo sido nunca demasiado numeroso, hoy ha desaparecido completamente, aniquilado, de muchos ríos de Europa en los que habitaba.

La cocina debe tener en cuenta estas particularidades, y así han surgido ingeniosas recetas que, incluyendo en teoría carne, la sustituyen por pescado u otros ingredientes. A veces, sobre todo en banquetes de poderosos celebrados impíamente en estas fechas, esos platos han llegado a ser aún más sofisticados y ostentosos que si estuvieran realizados con carne. Además, pese a que desde 1491 la Cuaresma es mucho más soportable al estar permitido tomar productos lácteos y huevos, en cualquier caso y si se tienen medios existe la posibilidad de pagar una cara indulgencia a la Iglesia y comer carne igualmente...

La mesa del rico.
Y ya que he mencionado la cocina y la mesa del rico, paso a hablar de ellas. El ingrediente principal de la comida del rico es la carne, en torno a la cual gira el resto de los alimentos, y quien puede hacerlo evita tomar comidas que no la contengan, ya sea en forma de asados suculentos o como parte de arteletes, empanadas de hojaldre, escabeches o guisos sofisticados.

Fragmento de una pintura de Jörg Breu el Viejo. El invitado del jubón negro es Jacob Fugger.

Las carnes más valoradas son el carnero y la caza, tanto aves como venado y otros. En cualquier caso, todas son sanas, pues los galenos aseguran que es muy buena para que el cuerpo produzca sangre. Sí es cierto que, según algunos de estos sabios, su ingesta desmesurada puede tener que ver con algunas dolencias como la gota, precisamente llamada "la enfermedad de los reyes", pero aún así la falta de acuerdo a este respecto y la propia costumbre indican a los poderosos que no es buena cosa moderar su consumo.

El uso de azúcar y especias se dispara en casa del poderoso, pues son importantes las salsas que las incluyen en gran cantidad, como acompañamiento de los platos. Algunas golosinas, como el llamado manjar blanco (crema de leche y harina de arroz a veces en dulce o a veces con hebras de pollo cocido u otros ingredientes) pueden comerse como acompañamiento de diversos platos, a modo de salsa, o por su cuenta.

Sobre las salsas.
Había una salsa para pavo real y para grulla que llevaba un sofrito de tocino y cebolla, caldo de gallina, almendras frescas picadas, agraz de limones, naranjas amargas o granadas, azúcar y miel, nuez del paraíso, clavo de olor, canela, jengibre y la grasa de las aves asadas.

La salsa camelina era picante. Se hacía con leche de almendra preparada con caldo de ave, hígado de gallina picado, azúcar, vino de granadas, vinagre tinto, canela y abundancia de jengibre, clavo, nuez moscada, nuez del paraíso y la grasa de las gallinas asadas.

Otra salsa llamada salvagina, especial para grullas asadas, llevaba pan tostado bañado en vinagre, pimienta, jengibre, clavo, nuez moscada, mezclado con caldo de buey, azafrán, leche de almendra y carne picada de la propia grulla. Esta salsa para caza se encuentra en los recetarios romanos bajo el nombre de "piperatum". Los romanos la aconsejaban para acompañar el jabalí.
Xavier Domingo, "La Cocina Precolombina en España", en el libro "Conquista y comida: Consecuencias del encuentro entre dos mundos".

Sobre los banquetes.
Ya hemos hecho referencia a los banquetes en los que los poderosos se hacían servir estos manjares. Lógicamente sólo se celebran en grandes ocasiones, pero en el palacio de un rey todas las comidas han de parecer un banquete. La comida empieza con frutas y otros entrantes (la fruta, también entre los pobres, es por donde se empieza en las comidas). El ritual cortesano borgoñón (el de nuestro Rey) exige que a la mesa se presenten un cierto número de platos, unos diez o doce, a la vez, de los que cada comensal se pueda servir según su gusto. Primero llegan platos considerados "ligeros", las menores piezas de caza. Luego, los pescados, a continuación, los hojaldres y pasteles de carne, y al fin los asados y las grandes fuentes de carne cocida.

"Vamos, que esta grulla no se va a servir sola, aunque lo parezca."

Ni que decir tiene que en un banquete no todo es comer, y que la diversión, la bebida y la música también son necesarias, así que todo noble que se precie y que quiera dar un banquete digno de su nombre y difícil de superar por sus ilustres invitados deberá buscar un buen organizador de ceremonias. De eso ya se hablará en alguna ocasión, pero baste decir que la presentación de los platos, con pavos reales asados presentados cubiertos con su piel entera y montados en un armazón de alambre "como vivos", o los platos y ollas de los que escapan literalmente pajarillos volando, son un buen lugar por el que empezar, en ese sentido...

Algunas recetillas...
He usado como una de mis fuentes, y no de las menos importantes, esta Web que incluye, de hecho, alguna receta que otra. Como me imagino que a estas alturas se os habrá abierto el apetito, y para que os quitéis el sabor de boca del gato asado, aquí os dejo esta empanada de conejo, este manjar blanco, y estas frutas en sartén.

miércoles, 21 de abril de 2010

Receta del gato asado.

Receta del gato asado.
El gato que esté gordo tomarás, y degollarlo has, y después de muerto cortarle la cabeza, y echarla a mal porque no es para comer, que se dice que comiendo de los sesos podría perder el seso y el juicio el que comiese.
Después desollarlo muy limpiamente, y abrirlo y limpiarlo bien, y después envolverlo en un trapo de lino limpio y soterrarlo debajo de tierra donde ha de estar un día y una noche, y después sacarlo de allí y ponerlo a asar en un asador, y asarlo al fuego, y comenzándose a asar, untarlo con buen ajo y aceite, y en acabándolo de untar, azotarlo bien con una verdasca, y esto se ha de hacer hasta que esté bien asado, untándolo y azotándolo, y cuando esté asado cortarlo como si fuese conejo o cabrito y ponerlo en un plato grande, y tomar del ajo y aceite desatado un buen caldo de manera que sea bien ralo, y échalo sobre el gato y puedes comer de él porque es buena vianda.
Ruperto de Nola, "Llibre de Coch", escrito antes de 1491, primera edición impresa en 1520, en Barcelona.

Y no, no me he vuelto loco, simplemente es que estoy a la busca de materiales para terminar una entrada sobre viandas y platos, y he encontrado esto...

Editado el 27 de Abril: Aquí tenéis la entrada anunciada. Veamos si ahí consigo presentaros algún plato más agradable que este...

lunes, 19 de abril de 2010

El estilo noble.

Prosiguiendo con el "saqueo" que le estoy haciendo a la Web Life in Elizabethan England, y que comencé en la entrada anterior, ofrezco alguna macarrónica traducción más de algún fragmento que nos pueda ser interesante. En la anterior entrada, buscando claves útiles para la interpretación, se dieron ideas acerca de la relación entre personajes nobles y personajes sirvientes, centrándome más o menos en los segundos. Hoy intento aclarar algún punto acerca de la forma de conducirse y pensar de los primeros.


Precedencia.
La precendencia depende de tu rango, según esté por encima o por debajo (o por delante o detrás) del de otra gente. Un conde tiene precendencia sobre un barón, un barón sobre un caballero, y demás. Esto vale para decir si va a sentarse a la cena primero, o si le van a cortar la cabeza primero, lo que sea.

Las mujeres solteras preceden a sus padres, y las casadas a sus maridos, con algunas excepciones. A una condesa viuda que se casa con un mero caballero, en cualquier caso, se le puede permitir por cortesía conservar su título de condesa, pero eso no convierte a su marido en conde, a no ser por concesión real.

Estrictamente la precedencia depende del nacimiento (o del matrimonio), no del dinero, de las tierras o de la simpatía de la Reina (...).

Añado por mi cuenta un ejemplo literario para recalcar el peso que tiene el reconocimiento del rango mediante el tratamiento y la precedencia. Aunque es también de una fuente que hace referencia a una época algo más moderna, nos será igualmente útil en este caso:

(...) En Nápoles el conde de Lemos y don Juan de Zúñiga habían llegado a meter mano a las toledanas, ellos y su séquito y hasta criados, y que ciento cincuenta aceros se desnudaron aquel día porque el uno llamó al otro señoría en vez de excelencia, y el otro vuesa merced en vez de señoría (...).
Arturo Pérez-Reverte, "El Sol de Breda".

Siguiendo con el texto de Life in Elizabethan England:

Prebendas.
Las prebendas pueden ser cargos, concesiones, monopolios, dones y otros "beneficios" de la vida cortesana. Una razón principal para que la gente frecuente la corte es hacerse con prebendas (o "prosperar") (...).

Perder alguna prebenda no implica una pérdida en la precedencia, a no ser que pierdas un cargo que la concediera. Un conde sigue siendo un conde, a no ser que sea desposeído de su título. (...)

Desposesión.
Se puede desposeer a una persona o familia de un título noble, junto con alguno o todos los derechos y privilegios que tuviera debido a ello, por traición. La Corona puede mediante una declaración (o mandato) de desposesión privarte a ti y a tu familia de tierras y bienes así como de tu rango y título, y posiblemente de tu vida. (...)

Honor y duelo.
En ningún sitio se describe mejor que en "Crisis of the Aristocracy" de Lawrence Stone:

"Los estribos eran cortos y las armas fáciles de blandir. Las características básicas de la nobleza, como aquellas de los pobres, eran la ferocidad y la infantil falta de autocontrol."

Llamar a alguien mentiroso o, por lo demás, cuestionar su honor, su coraje o su nombre es un desafío en sí mismo.

(...) Si estás lo suficientemente furioso, puedes no esperar a un duelo, o ni siquiera a una lucha justa. Uno (o varios) de tus hombres podrían montar una emboscada. La gente era muerta de este modo constantemente, aunque a menudo fueran los sirvientes del caballero los que sufrieran lo peor del ataque.

Sir John Hawkins fue asesinado por alguien que le confundió con Sir Christopher Hatton. Sir Drew Drury fue muerto en una disputa sobre la precedencia.

Engrasando las ruedas.
Enviar o recibir regalos (¡Nunca dinero!) a cambio de recientes o futuros favores es una práctica común a todo lo largo y ancho de la sociedad cortesana.

Esto no se considera un rasgo de corrupción. Simplemente es así cómo funcionan las cosas. De hecho, el sistema no se mantendría sin esto.

No hay una excesiva falta de delicadeza en definir qué sería un regalo aceptable, incluso nombrando "un hermoso perro" o cualquier tipo de halcón.

Las codornices son una excelente delicadeza, y se pueden usar para adornar una petición, atraer la atención, o alejar cóleras. (En la década de 1540, Lord Lisle las compraba en grandes cantidades para regalarlas por docenas.)

Puedes enviar un regalo simplemente para hacer ver a alguien importante que estás ahí, incluso sin tener una petición o favor específicos en mente. Ya te lo deberán.

Otra nota: Un ejemplo aclaratorio de esta costumbre de presentarse "agradando" lo tenemos en una fuente tan de sobra conocida como el cuento infantil "El Gato con Botas" de Perrault, cuando el gato se gana la buena disposición del Rey al haberle presentado sus respetos habitualmente, piezas de caza mediante:

Al oír el grito, el Rey asomó la cabeza por la portezuela y, reconociendo al gato que tantas veces le había llevado caza, ordenó a sus guardias que acudieran rápidamente a socorrer al Marqués de Carabás.

Volviendo al texto de Life in Elizabethan England:

Se le puede pasar una petición a otra persona. Por ejemplo: "Amigo mío, si le enviárais a mi señor de Leicester ese sabueso vuestro que tanto admira, sabrá que viene de vuestra parte y que yo os lo sugerí. Tanto él como yo estaremos en deuda con vos, y él lo estará conmigo." ¿Lo pillas?

Los tipos más comunes de "douceurs" (regalitos) incluyen:

• Caza (Muy a menudo codornices o venados).
Incluye cualquier tipo de aves, como garzas, chorlitos o grullas, así como piezas tales como cabeza de jabalí, puerco salvaje, esturión o salmón. Se pueden presentar ya guisadas o el animal enjaulado, según sea apropiado.
• Vinos. (...)
• Halcones. Cualquier tipo de halcón resulta apropiado. También lo son las aves canoras, como los pardillos.
• Perros de caza. Mastines, perros talbot, sabuesos, galgos y otros.
• Libros raros o especiales. Manuscritos en griego o latín, traducciones del árabe o del hebreo, y ciertos textos devocionales.
• Productos caseros como mermeladas, cerveza y miel.

viernes, 16 de abril de 2010

Amos y Sirvientes.

Buscando alguna ayuda de cara a la interpretación de amos y sirvientes (y de la interacción de unos con otros) en épocas de una sociedad de clases he encontrado la Web Life in Elizabethan England, "A Compendium of Common Knowledge 1558-1603", firmada por Maggie Secara, y subtitulada "lugares comunes isabelinos para escritores, actores y re-enactors". Efectivamente, solo falta "roleros", pero se puede entender la utilidad del recurso en cuestión. El único problema que tiene la información de esa Web es por un lado lo localista que resulta, y por otro que, como ya habréis notado, se escapa un tanto de la época que estoy usando como trasfondo de este Blog.

No obstante, bastante material puede ser utilizado, así que me he permitido traducir (libérrimamente) algunos fragmentos sobre el tema particular que me interesaba.

Terminología.
Los criados son, como término genérico, los hombres del servicio doméstico: Criados del establo, de cámara, etc... Las mujeres del mismo tipo son llamadas doncellas o sirvientas: De la cocina, de cámara, de la despensa, etc... La mayoría de los sirvientes en una casa son hombres, incluido el cocinero.

"Asistente personal" es un término descriptivo, pero no el nombre de un puesto de trabajo. En general, los sirvientes personales (de cualquier rango) se consideran aparte de los criados de la casa.

(...) Como verbo, se puede decir que sirves a, o atiendes a, (pero no "trabajas para") alguien.

Actitudes generales.
La reputación, o prestigio, tiene que ver con la dignidad o el honor de uno. La condesa Frances de Sussex dijo una vez (1588) "mi reputación es para mí más que mi vida".

Un sirviente y un amo se esfuerzan por darse prestigio el uno al otro. Como gentilmujer, es inapropiado para tu dignidad llevar la cesta de la compra. Como la doncella de esa dama, es inapropiado para tu dignidad dejar que la lleve.

Como gentilhombre, se ajusta a tu dignidad vestirte y vestir a tus sirvientes correctamente. Como sirviente, das a tu amo reputación con tu buena apariencia y comportamiento. Sir Thomas Smith dijo, "un caballero debe ir como un caballero". La gente no viste a sus sirvientes con harapos.

Los sirvientes no son demócratas. En general, aprueban el orden social, así como lo hacen sus amos. Y se intentan aprovechar de él.

Un sirviente de una buena casa espera (si es listo) prosperar en la vida, mejorar su fortuna, y conseguir un lugar mejor para sus hijos. Un mozo de cuadras puede aspirar a ser mayordomo o senescal en la misma casa o en otra mayor. El pinche puede tener esperanzas de de llegar a ser algún día jefe de cocinas.

Los sirvientes reciben dinero de cualquiera. Aceptarán una dádiva (propina) por cualquier servicio prestado ("Aquí tienes un maravedí para que bebas a mi salud"). O un "douceur" (regalito) por un favor pedido. Esperan que se les gratifique por entregar un regalo o un mensaje. Sus amos están al tanto de esto, y hacen lo propio con los sirvientes de otras personas.

Esto no se considera deshonesto a no ser que las lealtades se confundan o comprometan. Todo se compensa.

El buen sirviente, como el buen camarero, es atento. El mejor sirviente es incluso un poco telépata. Está ahí cuando lo necesitas pero nunca agobia. Encuentra una ocupación virtuosa cuando desapareces. Nunca se muestra lascivo ni vanidoso, sino que siempre mantiene un semblante respetable, para reputación de su amo. Es modesto pero nunca ansioso, humilde pero nunca abyecto, franco pero nunca insolente.

El buen amo es orgulloso pero nunca despótico. Es paciente, gobernando su casa con cuidado paternal. No retuerce tu sincero deseo de servir en un sincero deseo de atizarle. Te deja trabajar. Mantiene la posición superior que Dios le ha dado mediante un comportamiento honorable, no mediante discusiones.

Formas de dirigirse a quienes no son nobles.
(...) Para dirigirte a la multitud, di "buen pueblo" o "buenas gentes", pero no "señores". (...)

El estilo noble.
La primera prueba de rango y nobleza es la liberalidad. La gente quiere ser conocida por su hospitalidad. La idea es una casa importante, llena de sirvientes, una mesa espléndida donde todo el mundo es bienvenido.

Una mayor prueba de liberalidad, la "sopa boba" (las sobras de la comida), es dada por costumbre a los pobres a las puertas de la cocina (a propósito, eso cuenta como "buenas acciones").

Como un gran cumplido, se dijo del tercer earl (equivalente a conde) de Derby: "Su casa al completo siempre estaba atendida".

Esto tiene que ser atemperado por la necesidad de vivir dentro de los ingresos de uno y evitando presionar a los arrendatarios para conseguir las ganancias. ¡El earl y la condesa de Rutland se dejaron llevar tanto que tuvieron que administrarse con un presupuesto de 200 libras al año!

Cuando se habla de ingresos generalmente se habla de rentas, así que no se cuentan los beneficios de cargos, industrias, los propios cultivos del señor, sobornos o "regalitos" y la venta de cargos.

Muy pocos nobles tienen una noción exacta de sus ingresos completos, brutos o netos. Para eso precisamente es para lo que se tiene sirvientes.

jueves, 15 de abril de 2010

Armaduras y protecciones (02).

Segunda parte de la descripción de las armaduras y protecciones del Renacimiento. En esta ocasión, menciono armaduras algo más inusuales además de otras protecciones.

• Armaduras.
Armadura de cota de malla. Esta armadura está compuesta por una malla metálica. La mejora en la producción de protecciones de cuero, más ligeras (las de malla pueden pesar entre 14 y 20 kilos) y el uso de las corazas ha dejado anticuadas este tipo de armaduras. Se hallan pues en desuso en Europa, salvo como parte de una armadura de tres cuartos o dedicadas a cubrir solo alguna parte del cuerpo, como el cuello. Sólo se les sigue dando uso habitual en algunos países orientales y entre los turcos, que suelen rechazar la coraza, ya que dado el clima de sus países, prefieren protecciones más ligeras.

Un problema principal de la cota de malla es que con el tiempo se han desarrollado bastantes armas específicas para enfrentarse a ella. El estoque, la daga "perce-maille" y la alabarda llamada spetum, e incluso una flecha disparada por un arco largo a corta distancia, tienen facilidad para atravesar la cota de malla (las reglas del estoque se explican en esta entrada).

Protección: +2. Llevarla da un modificador de +2 a la Dificultad de las Tiradas de Nadar y Acrobacias y un +1 a las de Trepar. Además, reduce la velocidad de movimiento en aproximadamente un cuarto (3,5 metros por turno de combate andando, 9 metros corriendo).

Armadura de cota de malla pesada. Algunas cotas de malla, reforzadas y bastante más resistentes que las que hoy pueden encontrarse en occidente, aparecen entre los otomanos no muy usualmente, sobre todo entre los Spahis turcos, algo así como los caballeros feudales del Sultán.

Esta armadura se considera tan resistente como la de tres cuartos (Protección: +3) pero tiene todos los defectos de la cota de mallas normal. Además, es inencontrable salvo, naturalmente, en los campos de batalla...

Una armadura de jinete otomano, hacia 1550.

• Escudos.
Rodela. La rodela es un escudo redondo y algo convexo tamaño no muy grande, más de 50 centímetros de diámetro y menos de 70, con un peso de alrededor de 4 kilos, construido absolutamente de metal y con solo un asa, puesto que no se sujeta al brazo, sino que simplemente se sujeta con la mano. Si es de madera, con un borde de metal, se llama broquel. Este es el escudo que da nombre a los rodeleros, soldados armados de espada y rodela, propios de los ejércitos españoles. Las rodelas más lujosas están recubiertas de cuero repujado o incluso de terciopelo, o su superficie estará labrada con imágenes.

Modificador de -1 a la tirada de la Habilidad de Combate Cuerpo a Cuerpo del enemigo para alcanzar al portador de la rodela. No presta ningún modificador contra armas de proyectiles.

Una rodela conservada en el Museo Lázaro Galdiano, Madrid.

Escudo (de caballería o adarga). El escudo de caballería es el utilizado por la nobiliar caballería pesada de origen medieval. Es grande y pesado y necesita varias correas en la parte de atrás para que el portador lo embrace. Los nobles cada vez lo utilizan menos, y las formaciones de infantería lo encontrarían engorroso. La adarga por su parte es incluso más inusual, un vestigio de la Edad Media árabe de las Españas. Es bastante grande y ligera, realizada en cuero endurecido y a veces adornada con borlas en la parte delantera, con una forma simétrica que recuerda a unas alas de mariposa ovaladas. No es usado por fuerzas cristianas salvo en ciertas unidades de caballería ligera de la Guardia de Castilla, pero es apropiadísimo para los soldados que se encuentran conquistando el Nuevo Mundo, para defenderles de las flechas, a veces envenenadas, de los indígenas.

Modificador de -1 a la tirada de la Habilidad de Combate Cuerpo a Cuerpo, de Arco o de Ballesta del enemigo para alcanzar al portador y de -2 si se trata de un arma de proyectiles que no sea de fuego. En el caso de las armas de fuego, el modificador es de -1, no obstante, a quemarropa es inútil, pues la bala puede atravesarlo.

• Otras protecciones.
Barda de caballo. La barda de caballo es una armadura preparada especialmente para este animal, propia de la caballería pesada y como tal de origen medieval. La palabra "barda" define en realidad una parte de esta armadura, que cubre la grupa. La testera, por su parte, protege la cabeza, la capizana el cuello, el petral o pechera el pecho, y las flanqueras los costados. El arzón es una parte de la armadura que se une a la silla, y que sirve en realidad para proteger los genitales del jinete de golpes de enemigos innobles. Estas armaduras de caballo suelen ser de metal, considerablemente pesadas y caras y estar artísticamente decoradas. De hecho, igual que muchas lujosas armaduras que no se realizan para la guerra sino para paradas y torneos, lo mismo puede decirse de las bardas de caballo.


Es posible también encontrar bardas especiales para perros "de guerra" como mastines, encargadas especialmente por sus señores.

Barda ligera: Protección +2.
Barda pesada (Metálica): Protección +3. Además, la barda pesada hace perder al caballo aproximadamente un tercio de su capacidad de movimiento (En el caso del caballo de guerra, 6,5 metros por turno de combate andando, 23,5 metros corriendo).

(He sido incapaz de encontrar los nombres de los autores de las dos últimas ilustraciones.)

lunes, 12 de abril de 2010

Demonología: Krodo.

Krodo.
Recuerda mi alma más tarde una sensación de insipidez y de humedad: Después, todo no es más que locura, la locura de una memoria que se agita en lo abominable.
Edgar A. Poe, "El Pozo y el Péndulo".

Es difícil delimitar dónde se ha adorado y dónde no a Krodo como dios antes de la llegada del cristianismo, y es difícil también saber donde se le invoca o no en estas noches. El diablo llamado Krodo ha sido conocido bajo muchos nombres y gran parte de los símbolos de las viejas religiones o de la filosofía oculta actual tienen su origen en las características que su culto le atribuía. Podría, de hecho, considerarse meramente una figura simbólica si no fuera porque hay quien ha tenido la mala suerte de percibir su presencia a través de visiones o sueños y, sobre todo, porque hay desgraciada constancia de lo que puede hacer su poder manifestado a través de alguna bruja o brujo.

Krodo es el señor de la oscuridad y la muerte. Su reino es el de la tristeza y la desesperación, e incluso el aire parece hacerse pesado y silencioso cuando se menciona su nombre. Se le asocian también los efectos devastadores e inevitables del tiempo, la humedad y la corrosión. Hace siglos se encontraban aún en lo más profundo de los bosques templetes de madera que contenían su efigie, pues su adoración tenía lugar en lo solitario, lo salvaje y lo umbroso. El autor árabe Al-Masudi (896-956) describe en "Las Praderas de Oro" un templo situado en una negra montaña entre Bohemia y los Cárpatos, de madera y con columnas adornadas con cuernos de animales, que contenía una enorme estatua de madera policromada. Esta estatua, merced a un mecanismo acaso movido por agua, giraba sobre sí misma como un reloj. No consigue el sabio árabe dar nombre al dios allí representado, pero al describir la estatua hace entender que le estaba dedicada a Krodo.

En cualquier caso es probable que algunos de esos templos todavía existan en la naturaleza más agreste, fuera del bullicio de la vida humana del que Krodo es la antítesis. Seguramente se encuentren semiderruidos, y si de verdad han existido estatuas movidas con mecanismos estos estarán arruinados, pero la decadencia agrada a su patrón. Estatuas humildes, de madera, de las que no se conoce el autor ni la edad y que representan a este diablo como un dios benévolo todavía pueden encontrarse en el campo, como por ejemplo cerca de Harsburg, en Sajonia.

Krodo es representado como un viejo terrible, saturniano, con un báculo o guadaña, con el que hurga en la tierra extrayendo huesos y esqueletos a modo de cosecha fatal. A veces tiene bajo los dos pies un pescado escamoso e irreconocible, y otras veces tiene los dos en tierra, saliéndole de debajo del derecho hormigas y de debajo del izquierdo cuervos. Porta también un reloj de arena o una rueda, y a veces un cubo lleno de frutos y flores, aunque esto último sólo aparece en las estatuas que le intentan mostrar más amablemente. La representación habitual de la Muerte, el Chernobog de los eslavos y el Saturno de los romanos están relacionados de alguna manera con los símbolos de este señor de las tinieblas.

Quien sea verdaderamente ducho en filosofía oculta o quien se haya condenado entregándose a la brujería sabrá que la fiesta de Krodo es el día 17 de Diciembre.

La imagen es un fragmento del Arcano XIII, la Muerte, del "Archeon Tarot" de Timothy Lantz.

sábado, 10 de abril de 2010

Sobre los Puntos Narrativos.

Breve Reflexión.
El reglamento básico de FUDGE recoge una regla, la de los puntos FUDGE, que con distintos nombres es bastante común a muchos juegos de Rol: Se trata de dar unos puntos que, gastándolos durante la partida, permiten que el jugador altere la situación en la que se encuentra su PJ.

Ya hace bastante tiempo, en Febrero de 2009, en el siempre útil Blog Frankenrol, apareció este Post que no sólo rastrea los orígenes de este tipo de "puntos de ayuda al héroe", sino que hace una buena reflexión sobre el tema, con la que poder hacerse a la idea de qué pueden aportar, qué supuestos deberían cubrir y si incluirlos en "tu sistema" o no. A mi entender da principalmente una clave: Son otra manera de que la narración, también la de los jugadores, irrumpa en mecánicas que, de otra manera, serían... Pues eso, puramente mecánicas. Pero también sirven para que las ocurrencias de los jugadores, las que sean verdaderamente ingeniosas, irrumpan también en las del DJ, que aquí debería estar dispuesto a, como sigue señalando JKeats, "improvisar e ir más allá de nuestros planes".

Por mi parte, entiendo que la unión de la narración a cargo del DJ con el azar que aportan las tiradas, son el equivalente en el Rol del destino en la tragedia, (a fin de cuentas, no sería raro que también el azar resultara fatal). El héroe romántico se enfrenta al Destino aunque le cueste caro, y yo quisiera que los PJs de FUDGE Feldkirch hicieran lo propio. Así que les he cambiado el nombre a Puntos Narrativos y encontraréis su mecánica en el Reglamento de FUDGE Feldkirch.


Experiencia de juego.
En la primera experiencia con FUDGE Feldkirch, los jugadores no parecían tener muy claro que podían conseguir sus PJs gastando Puntos Narrativos y qué no, pues pese a las explicaciones que intenté dar no tuvieron muy en cuenta el uso descrito en el reglamento, o bien les resultó confuso. El resultado fué que los reservaron "para el peligro", es decir, para la única escena de combate planeada, momento en el que los usaron dubitativamente y desaprovechándolos en general, lo que les llevó a gastarlos todos sin que esta acción tuviera ni muchísimo menos el impacto que podría haber tenido.

Lo positivo fué el hallazgo de una buena fuente de resolución de situaciones complicadas que pueden surgir al gastar los Puntos: Si el jugador, como es deseable, está haciendo un esfuerzo sincero por intervenir en la narración con algo que mejore la partida, pero aún así al DJ le surgen dudas y no sabe que decisión tomar, es buena cosa preguntar al resto de la mesa qué les parece la propuesta en cuestión. Aunque no sea algo que les favorezca, si aporta algo a la historia y si resulta divertido en el conjunto de la partida, los jugadores pueden apoyarlo como buena idea, dando material al DJ para la improvisación. En nuestro caso puedo garantizar que fue así, y que esa colaboración resultó muy grata.

A continuación, expongo el uso que los jugadores pueden dar a los Puntos Narrativos, tal como se describe en el Reglamento y basándome en el FUDGE Básico, añadiendo la contestación a un par de dudas surgidas durante esos primeros juegos.

Espero que la explicación siguiente resulte útil y clara, siempre recordando que es una especie de guía, más bien pensada para que el jugador sepa para qué sirven los Puntos Narrativos y para qué no. Tenerla en cuenta no significa ceñirse a ella al pie de la letra, y al respecto de algo pensado para salirse por la tangente lo único definitivo es lo que se diga en la mesa de juego.

Uso de los Puntos Narrativos.
Un jugador puede gastar un Punto Narrativo y narrar, directamente, un cambio en la situación de la partida, siempre con el acuerdo del DJ. Esos cambios pueden ser de los tipos que se explican a continuación:

• Gastar un Punto Narrativo puede hacer que una acción no opuesta tenga éxito sin efectuar la tirada correspondiente, pero considerando además que el Grado de la Tirada hubiera sido Excepcional. El DJ puede no permitir el uso de Puntos Narrativos para acciones con un nivel de dificultad de Excepcional o superior.

• Un jugador puede gastar un Punto Narrativo para alterar en un nivel, tanto hacia arriba como hacia abajo, una tirada de dados realizada por el DJ si el resultado de esta tirada concierne directamente al personaje del jugador.

• Puede utilizarse un Punto Narrativo para declarar que las heridas que sufra un PJ no son tan graves como parecen. Esto reduce la intensidad de cada herida en un nivel.

Por ejemplo, un personaje que gasta un Punto Narrativo para narrar que una Herida Grave que sufre no es tan grave, la vería convertida en una Herida. Si sufriera una Herida se transformaría en un Rasguño.

• Puede gastarse un Punto Narrativo para conseguir un resultado automático de +2, sin siquiera tener que tirar los dados, en una acción opuesta.

• Puede gastarse una cantidad determinada por el DJ de Puntos Narrativos para asegurar una coincidencia favorable. Esta opción es la más puramente narrativa, y puede ser conflictiva para el desarrollo de la partida, así que el DJ puede vetarla en determinados momentos.

Por ejemplo, Gonzalo de Alquézar y Ambrosio el Impresor huyen de unos forajidos que les asaltan en su posada. Salen fuera precipitadamente y allí, tras gastar un Punto Narrativo, el jugador que interpreta a Gonzalo sugiere la posibilidad de que sus caballos estén allí y no en la cuadra, donde deberían estar. El DJ considera posible esto y accede, cambiando la situación y dejando allí a los caballos para que oportunamente permitan la huida de los personajes.

Los Puntos Narrativos no utilizados se guardan hasta la siguiente sesión de juego. Los que se utilicen serán recuperados automáticamente tras cada aventura que los personajes completen, lo cual no quiere decir, al menos no necesariamente, cada sesión de juego.

• Jugando surgió la duda de si podría un jugador gastar un punto para alterar una tirada de un PNJ contra el personaje de otro jugador. Es una ocurrencia ingeniosa, pero la respuesta es no. Los Puntos Narrativos no representan un "poder oculto" de los PJs sobre el mundo que les rodea, incluidos los personajes de otros jugadores, representan una posibilidad de los jugadores de influir en la marcha del relato. Si el resultado de la tirada no concierne directamente al personaje del jugador, el gasto de ese Punto no tiene sentido.

• También surgieron dudas acerca de como "conseguir más" Puntos Narrativos, es decir, si pueden ganarse mediante Puntos de Experiencia o si los adjudica el DJ en algún momento concreto. A lo primero tengo que contestar que no, puesto que creo que no deberían ser intercambiables. El aumentar el número de Puntos Narrativos de un PJ es algo que a mi juicio no debería suceder al final de cualquier historia, sino sólo de aquellas en las que el personaje haya cumplido uno de sus Objetivos, que para eso están ahí, o en la que luchando contra alguna de sus Pasiones o defendiendo su causa (Según el personaje) se haya enfrentado, efectivamente, a aquel "destino" al que me refería al principio y contra el cual se mide el héroe. Estos criterios son acaso demasiado flexibles de puramente narrativos, pero no me gustaría que dejaran de ser esto segundo solo con el fín de regularlos. Una vez más y como siempre, se admiten propuestas...

¿Cuántos Puntos Narrativos dar a cada personaje?
Lo cierto es que en el Reglamento consta que deben darse de entrada 4 Puntos por PJ y partida, pero en la mayoría de partidas eso es demasiado, siendo capaces los tales puntos de restar emoción. Para una partida breve, una cantidad entre 1 y 3 debería bastar, mientras que para una aventura verdaderamente larga 4 por PJ, sobre todo teniendo en cuenta que no hay posibilidad de recuperarlos durante el juego, resultarían demasiado escasos. No he tomado aún ninguna decisión, ya que, posiblemente, una mayor experiencia de juego con este sistema aporte por sí sola alguna solución satisfactoria.