lunes, 12 de abril de 2010

Demonología: Krodo.

Krodo.
Recuerda mi alma más tarde una sensación de insipidez y de humedad: Después, todo no es más que locura, la locura de una memoria que se agita en lo abominable.
Edgar A. Poe, "El Pozo y el Péndulo".

Es difícil delimitar dónde se ha adorado y dónde no a Krodo como dios antes de la llegada del cristianismo, y es difícil también saber donde se le invoca o no en estas noches. El diablo llamado Krodo ha sido conocido bajo muchos nombres y gran parte de los símbolos de las viejas religiones o de la filosofía oculta actual tienen su origen en las características que su culto le atribuía. Podría, de hecho, considerarse meramente una figura simbólica si no fuera porque hay quien ha tenido la mala suerte de percibir su presencia a través de visiones o sueños y, sobre todo, porque hay desgraciada constancia de lo que puede hacer su poder manifestado a través de alguna bruja o brujo.

Krodo es el señor de la oscuridad y la muerte. Su reino es el de la tristeza y la desesperación, e incluso el aire parece hacerse pesado y silencioso cuando se menciona su nombre. Se le asocian también los efectos devastadores e inevitables del tiempo, la humedad y la corrosión. Hace siglos se encontraban aún en lo más profundo de los bosques templetes de madera que contenían su efigie, pues su adoración tenía lugar en lo solitario, lo salvaje y lo umbroso. El autor árabe Al-Masudi (896-956) describe en "Las Praderas de Oro" un templo situado en una negra montaña entre Bohemia y los Cárpatos, de madera y con columnas adornadas con cuernos de animales, que contenía una enorme estatua de madera policromada. Esta estatua, merced a un mecanismo acaso movido por agua, giraba sobre sí misma como un reloj. No consigue el sabio árabe dar nombre al dios allí representado, pero al describir la estatua hace entender que le estaba dedicada a Krodo.

En cualquier caso es probable que algunos de esos templos todavía existan en la naturaleza más agreste, fuera del bullicio de la vida humana del que Krodo es la antítesis. Seguramente se encuentren semiderruidos, y si de verdad han existido estatuas movidas con mecanismos estos estarán arruinados, pero la decadencia agrada a su patrón. Estatuas humildes, de madera, de las que no se conoce el autor ni la edad y que representan a este diablo como un dios benévolo todavía pueden encontrarse en el campo, como por ejemplo cerca de Harsburg, en Sajonia.

Krodo es representado como un viejo terrible, saturniano, con un báculo o guadaña, con el que hurga en la tierra extrayendo huesos y esqueletos a modo de cosecha fatal. A veces tiene bajo los dos pies un pescado escamoso e irreconocible, y otras veces tiene los dos en tierra, saliéndole de debajo del derecho hormigas y de debajo del izquierdo cuervos. Porta también un reloj de arena o una rueda, y a veces un cubo lleno de frutos y flores, aunque esto último sólo aparece en las estatuas que le intentan mostrar más amablemente. La representación habitual de la Muerte, el Chernobog de los eslavos y el Saturno de los romanos están relacionados de alguna manera con los símbolos de este señor de las tinieblas.

Quien sea verdaderamente ducho en filosofía oculta o quien se haya condenado entregándose a la brujería sabrá que la fiesta de Krodo es el día 17 de Diciembre.

La imagen es un fragmento del Arcano XIII, la Muerte, del "Archeon Tarot" de Timothy Lantz.