lunes, 19 de abril de 2010

El estilo noble.

Prosiguiendo con el "saqueo" que le estoy haciendo a la Web Life in Elizabethan England, y que comencé en la entrada anterior, ofrezco alguna macarrónica traducción más de algún fragmento que nos pueda ser interesante. En la anterior entrada, buscando claves útiles para la interpretación, se dieron ideas acerca de la relación entre personajes nobles y personajes sirvientes, centrándome más o menos en los segundos. Hoy intento aclarar algún punto acerca de la forma de conducirse y pensar de los primeros.


Precedencia.
La precendencia depende de tu rango, según esté por encima o por debajo (o por delante o detrás) del de otra gente. Un conde tiene precendencia sobre un barón, un barón sobre un caballero, y demás. Esto vale para decir si va a sentarse a la cena primero, o si le van a cortar la cabeza primero, lo que sea.

Las mujeres solteras preceden a sus padres, y las casadas a sus maridos, con algunas excepciones. A una condesa viuda que se casa con un mero caballero, en cualquier caso, se le puede permitir por cortesía conservar su título de condesa, pero eso no convierte a su marido en conde, a no ser por concesión real.

Estrictamente la precedencia depende del nacimiento (o del matrimonio), no del dinero, de las tierras o de la simpatía de la Reina (...).

Añado por mi cuenta un ejemplo literario para recalcar el peso que tiene el reconocimiento del rango mediante el tratamiento y la precedencia. Aunque es también de una fuente que hace referencia a una época algo más moderna, nos será igualmente útil en este caso:

(...) En Nápoles el conde de Lemos y don Juan de Zúñiga habían llegado a meter mano a las toledanas, ellos y su séquito y hasta criados, y que ciento cincuenta aceros se desnudaron aquel día porque el uno llamó al otro señoría en vez de excelencia, y el otro vuesa merced en vez de señoría (...).
Arturo Pérez-Reverte, "El Sol de Breda".

Siguiendo con el texto de Life in Elizabethan England:

Prebendas.
Las prebendas pueden ser cargos, concesiones, monopolios, dones y otros "beneficios" de la vida cortesana. Una razón principal para que la gente frecuente la corte es hacerse con prebendas (o "prosperar") (...).

Perder alguna prebenda no implica una pérdida en la precedencia, a no ser que pierdas un cargo que la concediera. Un conde sigue siendo un conde, a no ser que sea desposeído de su título. (...)

Desposesión.
Se puede desposeer a una persona o familia de un título noble, junto con alguno o todos los derechos y privilegios que tuviera debido a ello, por traición. La Corona puede mediante una declaración (o mandato) de desposesión privarte a ti y a tu familia de tierras y bienes así como de tu rango y título, y posiblemente de tu vida. (...)

Honor y duelo.
En ningún sitio se describe mejor que en "Crisis of the Aristocracy" de Lawrence Stone:

"Los estribos eran cortos y las armas fáciles de blandir. Las características básicas de la nobleza, como aquellas de los pobres, eran la ferocidad y la infantil falta de autocontrol."

Llamar a alguien mentiroso o, por lo demás, cuestionar su honor, su coraje o su nombre es un desafío en sí mismo.

(...) Si estás lo suficientemente furioso, puedes no esperar a un duelo, o ni siquiera a una lucha justa. Uno (o varios) de tus hombres podrían montar una emboscada. La gente era muerta de este modo constantemente, aunque a menudo fueran los sirvientes del caballero los que sufrieran lo peor del ataque.

Sir John Hawkins fue asesinado por alguien que le confundió con Sir Christopher Hatton. Sir Drew Drury fue muerto en una disputa sobre la precedencia.

Engrasando las ruedas.
Enviar o recibir regalos (¡Nunca dinero!) a cambio de recientes o futuros favores es una práctica común a todo lo largo y ancho de la sociedad cortesana.

Esto no se considera un rasgo de corrupción. Simplemente es así cómo funcionan las cosas. De hecho, el sistema no se mantendría sin esto.

No hay una excesiva falta de delicadeza en definir qué sería un regalo aceptable, incluso nombrando "un hermoso perro" o cualquier tipo de halcón.

Las codornices son una excelente delicadeza, y se pueden usar para adornar una petición, atraer la atención, o alejar cóleras. (En la década de 1540, Lord Lisle las compraba en grandes cantidades para regalarlas por docenas.)

Puedes enviar un regalo simplemente para hacer ver a alguien importante que estás ahí, incluso sin tener una petición o favor específicos en mente. Ya te lo deberán.

Otra nota: Un ejemplo aclaratorio de esta costumbre de presentarse "agradando" lo tenemos en una fuente tan de sobra conocida como el cuento infantil "El Gato con Botas" de Perrault, cuando el gato se gana la buena disposición del Rey al haberle presentado sus respetos habitualmente, piezas de caza mediante:

Al oír el grito, el Rey asomó la cabeza por la portezuela y, reconociendo al gato que tantas veces le había llevado caza, ordenó a sus guardias que acudieran rápidamente a socorrer al Marqués de Carabás.

Volviendo al texto de Life in Elizabethan England:

Se le puede pasar una petición a otra persona. Por ejemplo: "Amigo mío, si le enviárais a mi señor de Leicester ese sabueso vuestro que tanto admira, sabrá que viene de vuestra parte y que yo os lo sugerí. Tanto él como yo estaremos en deuda con vos, y él lo estará conmigo." ¿Lo pillas?

Los tipos más comunes de "douceurs" (regalitos) incluyen:

• Caza (Muy a menudo codornices o venados).
Incluye cualquier tipo de aves, como garzas, chorlitos o grullas, así como piezas tales como cabeza de jabalí, puerco salvaje, esturión o salmón. Se pueden presentar ya guisadas o el animal enjaulado, según sea apropiado.
• Vinos. (...)
• Halcones. Cualquier tipo de halcón resulta apropiado. También lo son las aves canoras, como los pardillos.
• Perros de caza. Mastines, perros talbot, sabuesos, galgos y otros.
• Libros raros o especiales. Manuscritos en griego o latín, traducciones del árabe o del hebreo, y ciertos textos devocionales.
• Productos caseros como mermeladas, cerveza y miel.