martes, 17 de mayo de 2011

Sobre las Armas de Fuego.

Las armas de fuego aparecieron por primera vez en occidente a principios del XIV, en forma de pesados cañones de hierro, de tosco diseño... Y antes de que terminara ese siglo ya se estaban construyendo los primeros modelos personales. Desde entonces han sufrido una cierta evolución, pero sólo últimamente su presencia en los campos de batalla ha cobrado mayor importancia, merced sobre todo a la inventiva que Don Gonzalo Fernández de Córdoba, el famoso general, ha demostrado en las Italias.

Estas armas están compuestas de un cañón de metal que se apoya en un afuste de madera en la parte posterior. Se cargan por delante, es decir, por la boca del cañón, introduciéndose la pólvora y el proyectil (generalmente, de forma redonda), y luego se disparan accionando la llave, un mecanismo que realiza la ignición de la pólvora. En modelos primitivos la llave no existía, sino que se encendía directamente la pólvora mediante un hierro al rojo o una mecha trenzada. En modelos más sofisticados encontramos dos posibles tipos de mecanismos: La llave de mecha o la llave de rueda.

• Llave de mecha. Esta llave fue inventada en el siglo XV, y es la más usual. Su mecanismo consta de un serpentín, pieza en forma de "s" que sostiene la pinza que sujeta el extremo encendido de la mecha, y al pulsar la cola disparadora desciende sobre la cazoleta que contiene la pólvora. La mecha ha de estar seca, o el arma no disparará. Además, el abundante humo que se produce al disparar, y que puede convertirse en una verdadera humareda alrededor de los soldados en la batalla, delata la posición de un tirador.


Dos reenactors del grupo The Company of Saynt George.

• Llave de rueda. Esta llave se inventa hacia 1500, aunque ya el propio Leonardo da Vinci había diseñado algún modelo más o menos teórico, y desde luego es mucho menos usual que la de mecha, no sólo por su relativa novedad sino porque su fabricación es mucho más cara. Su mecanismo consta de una rueda, que se debe armar mediante una llave especial, y que gira al presionar el disparador, produciendo el rozamiento de su superficie irregular contra una pieza de sílex o de pirita las chipas que encienden la pólvora. Al ser innecesaria la mecha, no hay que preocuparse por la humedad para usar esta pistola, además de que los tiempos de recarga se acortan considerablemente.

Arcabuz. El arcabuz es una de las armas de fuego más usuales, pues es portada por tropas especializadas de la mayoría de los ejércitos. En esta arma, el afuste de madera se alarga por debajo del cañón, para formar un buen apoyo. Mide en total entre 1 metro y 1, 25 metros, aunque algunos son más cortos. Se trata en general de armas fabricadas del modo más sencillo posible para no encarecerlas por encima de su, ya de por sí, relativamente elevado precio. La llave suele ser, desde luego, de mecha, y se ahorran adornos o extravagancias. Sin embargo se conocen modelos de lujo, que suelen ser armas de caza o de tiro al blanco, profusamente adornados, al alcance sólo de los ricos y poderosos. En ellos suele utilizarse la más moderna y cómoda llave de rueda y, siendo siempre inusuales, no dejan de ser raros hasta después de 1540.


Un arcabuz de mecha.

Un arcabuz de rueda, conservado en la Real Armería de Madrid, que perteneció a Carlos I.

• Arcabuz. Se maneja con ambas manos. Daño: +5.
Recarga: Después de cada disparo, más o menos un minuto. 6 turnos (llave de mecha) o 5 turnos (llave de rueda).
Alcance: 80 metros. Hasta 25 metros, cualquier clase de armadura tiene un modificador de -2 a la protección que da cuando se le dispara con un arcabuz. De 25 metros hasta 80 se pierde este modificador.

Pistola. El mecanismo de rueda ha permitido la aparición de las primeras armas de pólvora de pequeño tamaño que pueden dispararse sin engorro desde un caballo, o en las distancias cortas, pues se cogen con una sola mano, así que a partir de 1520 la pistola empieza a ser vista en los cinturones de algunos oficiales o de tropas a caballo, especialmente en ejércitos españoles, afines a esta innovación. Sin embargo, andados los años, el hecho de que puedan llevarse escondidas fácilmente, por ejemplo bajo la ropa, y usarse para la autodefensa o para el crimen es el otro gran motivo de su aceptación. Pronto, a mediados del siglo XVI, el uso de las pistolas se prohibe para los que no tengan una autorización oficial, pues a esas alturas tanto su fabricación como su posesión se extienden por Europa rápidamente. La pistola mide alrededor de 40 centímetros, y su cañón de metal termina en un afuste de madera trasero, con el mecanismo de rueda cerca de la base del cañón y del principio del afuste.


Una pistola de rueda, que perteneció a Carlos I, fabricada por el armero Peter Pech, de Munich, en torno a 1545 - 1550.

• Pistola. Se maneja con una mano. Daño: +4.
Recarga: 5 turnos (llave de rueda). Alcance: 65 metros. Hasta 20 metros, cualquier clase de armadura tiene un modificador de -2 a la protección que da cuando se le dispara con una pistola.
De 20 metros hasta 65 se pierde este modificador.

Trueno de mano. El trueno de mano es un arma similar al arcabuz, pero más primitiva, utilizada durante el siglo XV. Sin embargo, algunos ejércitos todavía usan estas armas. El trueno de mano consiste en un cañón de metal, con un gancho que se pone a la altura del hombro para manejarlo, permitiendo sujetarlo pese a su retroceso. Mide algo menos de 1 metro de largo y pese a ese tamaño menor que el de muchos arcabuces, es considerablemente más pesado. Lo más primitivo del sistema de disparo es que carece de mecanismo, teniéndose que dar fuego manualmente a la pólvora con una mecha, lo que hace terriblemente difícil disparar, pues se debe estar atento tanto a la pólvora como a apuntar. Para solucionar este problema, este arma se se suele utilizar manejada por dos soldados, uno de ellos el artillero o tirador, y el otro un asistente o doncel que enciende la mecha a las órdenes del otro. Este arma puede hacer un papel digno como defensor de una plaza, dejándolo inmóvil y apostado, pero ningún general equiparía ya a sus tropas con ella.


Un trueno de mano.

• Trueno de mano. Se maneja con ambas manos. Daño: +6.
Recarga: 6 turnos.
Alcance: 65 metros. Hasta 20 metros, cualquier clase de armadura tiene un modificador de -2 a la protección que da cuando se le dispara con un arcabuz. De 20 metros hasta 65 se pierde este modificador.
Reglas especiales: Se utiliza manejado por un tirador, y un asistente que enciende la mecha. Si un tirador dispara el trueno de mano sin ayuda, su tirada de Armas de Fuego tiene un modificador de +2 a la dificultad.

• Doce apóstoles. Los doce apóstoles es el nombre que reciben los doce estuches de cobre o madera que llevan en bandolera los soldados equipados de arcabuz, con una cantidad de pólvora dosificada para cada disparo. Quienes usen arcabuz o pistola llevarán al menos alguno de estos dosificadores, ya relleno antes de la lucha, puesto que poner la pólvora a ojo directamente de la polvorera al arma de fuego puede ser complicado. Si en el transcurso de una batalla se acaba el contenido de estos recipientes y no hay tiempo de volver a llenarlos, o si se carga el arma precipitadamente sin servirse de los apóstoles (o de otro dosificador apropiado), es necesario superar una tirada de Armas de Fuego con Dificultad Buena, o se habrá cargado demasiado y la posibilidad de sufrir una pifia subirá de un resultado de -4 al disparar a uno de -3.

Las pifias al usar un arma de fuego pueden ser, claro está, muy peligrosas. Tal vez el mecanismo se estropee y suelte alguna chispa incontrolable, debiendo ser reparada (y no disparando hasta entonces, claro). Pero tal vez también el arma explote, causando su Daño +2 al portador. En casos espectaculares, podría causar su Daño al portador al explotar y, al salir la bala, alcanzar al enemigo con su Daño +2, como un éxito crítico.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Historia del Fantasma de Bolonia.

Antonio de Torquemada (1507-1569) fue un autor español, sin ninguna relación con el padre don Tomás, pese al apellido, que se dedicó a obras muy variadas. Una de las más conocidas es su "Jardín de Flores Curiosas", escrito antes de 1568 y publicado postumamente en Salamanca, en el que nos explica numerosos asuntos relacionados tanto con la metafísica como con las ciencias naturales. Cuando sus personajes (pues la obra está escrita en forma de diálogos socráticos) se refieren a apariciones diabólicas y fantasmales, aprovecha la ocasión para narrarnos algunos verdaderos cuentos de fantasmas, seleccionados entre diversos casos de los que recibió verídica y fiel noticia.

Uno de ellos, que me sirve además para enlazar con algunos temas tratados en este Blog últimamente, cuenta por boca del sabio Bernardo lo que le sucedió al estudiante Juan Vázquez de Ayola cuando partió con dos compañeros a estudiar Derecho a la Universidad de Bolonia.


Historia del Fantasma de Bolonia.

De "Jardín de Flores Curiosas", Antonio de Torquemada, 1570.


Bernardo: Yo lo diré como me lo dijeron, y dícenme que en Bolonia y en España hay grandes testimonios de ello. Y fue así, que este Ayola, siendo mancebo, él y otros dos compañeros suyos españoles determinaron irse a estudiar Derechos en aquella Universidad, donde pensaban podrían aprovecharse, como otros muchos han hecho, y llegados a ella, no hallaban posada a donde cómodamente pudiesen estar para lo que tocaba a su estudio, y andándola buscando, toparon con unos tres o cuatro gentiles hombres bolonienses, a los cuales preguntaron si por ventura tenían noticia de alguna buena posada donde pudiesen acogerse, porque eran extranjeros y llegaban entonces de España. El uno de ellos les respondió que si querían una buena casa donde posasen, que él se la hacía dar sin que por ella les llevasen dineros, y entonces les señaló una casa principal y muy grande que en la misma calle estaba cerrada, diciendo que aquella les darían, y que no tuviesen de ello duda. Los españoles quedaron confusos, pareciéndoles que hacían escarnio de ellos, pero otro de los bolonienses les dijo:
"Este gentilhombre está burlando, porque sabed, señores, que aquella casa que dice, ha más de doce años que está cerrada, sin que ninguno se atreva a vivir en ella, y esto es por las visiones y fantasmas espantables que allí se han visto y se ven muchas veces, de manera que su propio dueño la ha dejado por perdida, y no hay persona que se atreva a quedar allí una noche".
El Ayola, oyendo lo que decía, respondió:
"Si no hay más que eso, dénos las llaves, que estos mis compañeros y yo viviremos en ella, venga lo que viniere."
Los bolonienses, viendo su determinación, le dijeron que si querían que les harían dar las llaves, y muchas gracias con ellas. Y hallándolos firmes en su determinación, se fueron con ellos a donde estaba el dueño de la casa, el cual, poniéndoles muchos temores, y viendo que se reían de lo que les decían, les abrió la casa, y aun les ayudó con algunas cosas de las necesarias para poderla habitar, y ellos buscaron lo demás que les faltaba, y así, tomaron sus aposentos, que salían a una sala principal, y una mujer de fuera de la casa les guisaba la comida, que dentro no hallaban quien se atreviese a servirlos. Todos los de Bolonia estaban a la mira de lo que sucedería a los españoles, los cuales se burlaban de ellos porque en más de treinta días ni vieron ni oyeron cosa ninguna, y tenían por muy cierto que era burla todo lo que les decían. Pero al fin de este tiempo, habiéndose acostado una noche los dos y estando durmiendo, el Ayola se quedó estudiando, y se descuidó hasta que ya era media noche, y a esta hora oyó un gran estruendo y ruido, que parecía de muchas cadenas que se meneaban, y alterándose algo, dijo entre sí:
"Sin duda alguna, éstas deben ser las visiones que dicen haber en esta casa."
Y estuvo determinado de ir a despertar a sus compañeros, y queriendo hacerlo, parecióle que parecería falta de ánimo, y que lo mejor sería que él solo fuese a ver lo que era, y escuchando más atentamente, entendió que el ruido de las cadenas venía por la escalera principal de la casa, que salía a unos corredores fronteros de la sala, y encomendándose a Dios muy de corazón, y santiguándose varias veces, tomó una espada y una rodela, y en la otra mano el candelero con la vela encendida, y de esta manera salió y se puso en medio de la sala, porque las cadenas, aunque era grande el estruendo que hacían, parecían venir muy despacio. Y estando así, vio asomar por la puerta de la escalera una visión espantosa y que le hizo repeluznar los cabellos y erizar todo el cuerpo, porque era un cuerpo de hombre grande, que traía sólo los huesos compuestos, sin carne alguna, como se pinta la muerte, y por las piernas y alrededor del cuerpo venía atado con aquellas cadenas que traía arrastrando, y parándose, estuvieron quedos el uno y el otro, mirándose un poco, y cobrando Ayola algún ánimo con ver que aquella visión no se movía, la comenzó a conjurar con las mejores palabras y más santas que el temor le dió lugar, para que le dijese qué era lo que quería o buscaba, y si le había menester alguna cosa, que, como él lo entendiese, no faltaría punto de todo lo que fuese en su mano. La visión puso los brazos en cruz, y mostrando agradecerle lo que le decía, parecía que se le encomendaba. Ayola le tornó a decir que si quería que fuese con ella a alguna parte, que se lo dijese, la visión bajó la cabeza y señalole la escalera por donde había venido. El Ayola le dijo:
"Pues anda, comienza a caminar, que yo te seguiré adonde quieras que quisieres."
Y con esto, la visión comenzó a volverse por donde había venido, yendo de mucho espacio, porque las cadenas no la dejaban andar más aprisa. Ayola la siguió, y llegando al medio de la escalera, o porque viniese algún viento, o que turbado de verse solo en tal compañía la vela topase en alguna cosa, se le mató, y entonces es de creer que su turbación y espanto serían muy mayor, pero esforzándose cuanto pudo, dijo:
"Ya ves que la vela se me ha muerto, yo vuelvo a encenderla: Si tú me esperas aquí, yo volveré luego."
Y con esto se fue para donde el fuego estaba, y encendiola, y dio la vuelta, y halló la visión en el mismo lugar donde la había dejado, y caminando el uno y el otro, pasaron toda la casa y llegaron a un corral, y de ahí a una huerta grande, en la cual la visión entró, y Ayola tras ella, y porque en medio estaba un pozo, temió que la visión volviendo a él le hiciese algún daño, y parose, pero la visión, volviendo a él, le hizo señas que fuese hacia una parte de la huerta, y así, caminando ambos juntos, ya que estaban casi en medio de ella, la visión, súbitamente, desapareció. El Ayola, quedando solo, comenzó a llamarla y conjurarla, haciendo grandes protestaciones que viese si quería de él alguna cosa, que estaba aparejado para cumplirla, y que por él no quedaría, y aunque estuvo un poco esperando, como no la pudo ver más, se volvió y despertó a sus compañeros, que estaban durmiendo, los cuales le vieron tan alterado y mudada la color, que pensaron que se le acababa la vida, y esforzándole con darle de una conserva que comiese y bebiese un poco de vino, le hicieron acostar y le preguntaron qué había. Él les contó todo lo que por él pasara, rogándoles que no dijesen cosa ninguna, porque no serían creídos. Y como éstas son cosas que pueden mal encubrirse, alguno de ellos lo dijo en alguna parte, que fue causa de publicarse por toda la ciudad, de manera que vino a oídos del Gobernador, el cual quiso averiguar la verdad, y debajo de muy solemne juramento mandó a Ayola que declarase todo lo que había visto. Él lo hizo así diciendo la verdad de ello. El Gobernador le preguntó si atinaría a la parte donde la visión le había desaparecido. Ayola le dijo que sí, porque como la huerta estaba llena de hierba, él había arrancado cinco o seis puños de ella y los había dejado allí por señal. El Gobernador y otros muchos que allí estaban lo fueron a ver, y hallando un montoncillo hecho de la hierba, sin quitarse de allí, hizo venir a algunos hombres con azadones y les mandó que comenzasen a cavar para abajo, por ver si allí descubrían algún secreto, y no hubieron ahondado mucho, cuando encontraron allí una sepultura, y en ella la misma visión con todas las señas que Ayola había declarado, lo cual fue causa de que se le diese verdadero crédito de todo lo que había contado, y queriendo entender qué cuerpo era aquel que con aquellas cadenas estaba allí sepultado, y con mayor estatura que ninguna de la común de los otros hombres, no se halló quien supiese dar razón de ello, aunque se contaron algunos cuentos antiguos de los antecesores del dueño de aquella casa. El Gobernador hizo luego llevarlo y sepultarlo en una iglesia y de allí en adelante no se vieron ni oyeron más las visiones y estruendo que solían. El Ayola se volvió en España, y según me han certificado, por ser buen letrado, fue proveído de oficios reales, y no ha mucho que un hijo suyo servía en un corregimiento de una ciudad muy principal.

viernes, 15 de abril de 2011

Sobre el arte de la esgrima.

¿Hay algo más evocador de un pasado legendario que las antiguas armas blancas, y en especial las espadas? Nos traen a la mente algo sobre el valor y la destreza personales, ideas individualistas acerca de la lucha y del arrojo... Pensamientos románticos, en suma. En realidad, otro motivo más que tuve para comenzar a trazar una ambientación sobre relato gótico-histórico en la época de 1490-1550 y no en otra es precisamente la gran variedad de armas blancas que había en aquellos tiempos, algunas de formas verdaderamente exóticas, que pudieran sólo con su presencia inspirar a algún pacífico jugador a ponerse en la piel de un aguerrido aventurero. De entre estas armas, algunas, como la espada ropera, estaban comenzando prácticamente su andadura, mientras que otras irían con el tiempo desapareciendo de los campos de batalla o al menos haciéndose más raras o de presencia "testimonial" (como las lanzas de caballería y los espadones a dos manos). Así que en aquellos días mientras se experimentaba con nuevas formas de esgrima, que darían pie a futuras y distintas escuelas, aún se practicaban formas que hoy consideraríamos "antiguas" o mejor dicho "medievales".

Valgan estas líneas como introducción a los primeros vídeos que pongo en este Blog. Son de la organización alemana Gladiatores, dedicada a la práctica y recreación de las "Historische Europäische Kampfkünste" (artes marciales históricas europeas), investigadas a partir de viejos manuales, dibujos y textos, y rescatadas del abandono en el que las sumieron primero la esgrima moderna y luego la "deportiva" derivada de esta. En ellos, algunos de sus miembros hacen presentaciones (con movimientos demostrativos y ensayados) de diversas técnicas y armas. Que los disfrutéis, más abajo os aguarda algún comentario más...









¿Impresionantes, verdad? Si no conocíais estas imágenes (tienen un par de años, a fin de cuentas) y no tenéis noticia de alguna de estas asociaciones, como la Asociación Española de Esgrima Antigua, es posible que os hayan sorprendido. Desde luego y como decía más arriba, se trata de presentaciones y no de "combate libre" (que además sin protecciones sería, lógicamente, peligrosísimo) pero aún así muestran unos encuentros ágiles y dinámicos, muy alejados de los típicos convencionalismos sobre la lucha medieval que, además de estar llenos de falsedades, suelen ser, curiosamente, muy negativos. En la Web de la ya mencionada AEEA podemos leer un completo texto capaz de despejar bastantes dudas acerca de estas reiteradas falsedades y las realidades que ocultan.

Si bien la mayoría de roleros que conozco no me parecen muy entusiastas de liarse a espadazos que digamos, seguro que estas imágenes os resultarán tan inspiradoras de cara a imaginar un lance de espada para vuestra próxima partida como a mí, y espero que nos ayuden a describirlo. Este enlace a las imágenes del famoso Fechtbuch (libro de esgrima) del maestro Joachim Meyer, ofrecido por el Higgings Armoury Sword Guild de Worcester, Massachusetts (USA) nos servirá también para ello. Y especialmente bien en el caso de FUDGE Feldkirch, pues el libro, publicado por primera vez en 1570, muestra las enseñanzas de un maestro que fallecería al año siguiente (1571) dejando constancia de las técnicas y estilos que había conocido y practicado en los años anteriores.

jueves, 7 de abril de 2011

Los estudiantes de Praga.

Los secretos eran y estaban bien guardados. Según decían, los secretos estaban depositados en Praga, ciudad que era, por excelencia, el emporio de lo mágico y lo secreto. Allá marcharon, por los caminos revueltos de la Europa del quinientos tres, mozos gentiles y andadores y deseosos de lo oculto. Estos mozos se llamaban Johannes Faust, bachiller (...), Theophrastus Bombastus, llamado Paracelso, y Cornelius Agrippa. Los tres querían convertirse en magos y, para ello, estaban dispuestos a someterse a las más duras pruebas y seguir las más rigurosas disciplinas. Cuando llegaron a Praga en una melancólica tarde de Octubre, lo primero que hicieron fue visitar la catedral de Sant Veit, en donde se hallaba la tumba de San Juan Nepomuceno (...). Después, ajustándose sus gorras coloradas y alegremente rematadas con cintillas y plumas de faisán, contemplaron, desde el puente ornamentado con las estatuas de los santos, el curso remansado y ancho del Vlatava.

En Praga, los tres estudiantes aprendieron mucho del abate Tritheim, que fue discípulo de Alberto el grande. Tritheim, autor de la "Poligraphia Cabbalistica" y hombre de palabra aflautada, les dijo una vez:

-Al vulgo habladle siempre de cosas vulgares. Guardad para vuestros amigos el secreto de un orden más alto. Dad alfalfa a los bueyes y azúcar a los loros. Si no comprendéis lo que os quiero decir, seréis, como tan a menudo acontece, pisoteados por los bueyes.
Joan Perucho, "El Secreto de los Magos", introducción a su edición del "Diccionario Infernal" de Collin de Plancy.

martes, 22 de marzo de 2011

Sabios y Universidades (02).

Vida de estudiante.
Mentira es, por lo que veo, el que las universidades sólo enseñan a los mozos la bebida, la inmoralidad y la mala habla.
Andzrej Sapkowski, "Narrenturm".

Una vez ya hemos hablado de clases y profesores, hablemos de estudiantes.

Los estudiantes universitarios siempre son varones, aunque corren rumores, probablemente desde hace siglos, de chicas disfrazadas para asistir a clase y de compañeros que impiden que se descubra su secreto. En las Españas, desde 1547 es además necesario acreditar limpieza de sangre para acceder a la Universidad.

Es el estudiante, generalmente, mal considerado. Rodeado de otros jóvenes, alejado muchas veces de la presencia paterna, no es raro que se dedique a juegos, bebidas, rondas, fiestas y jolgorios diurnos o nocturnos, tanto o más que a los libros. Algunas de sus gamberradas habituales no agradan demasiado a las autoridades, como ciertas celebraciones escandalosas que se llevan a cabo en días de festividad religiosa. Además, los alumnos mayores gastan a los recién llegados novatadas a veces siniestras (que pasan por cobrarles un "canon", además de las violencias que puedan cometer contra ellos). Al estar como los profesores bajo la jurisdicción eclesiástica, en muchas ocasiones la ley de la ciudad no les alcanza y salen más o menos con bien de situaciones que otros pagarían más caro.

Pese a todo esto, la vida del estudiante no está basada en juergas ni tropelías. Aunque su presencia en tabernas y lugares de mala nota es ineludible, a veces hay buena razón para ella, pues al no trabajar los estudiantes dependen de la paga que sus padres o tutores les envíen (que muy bien puede ser insuficiente) y muy probablemente se ganen unas monedas tañendo la viola o el laúd en aquellos lugares, asi como cantando o recitando sus propias composiciones. Parte de ese dinero se irá en vino, pero otra lo hará en las costas de sus estudios y en los caros materiales necesarios (libros, servicio de escritura y muchas veces instrumentos médicos o de medición). Además, conforme se van titulando los alumnos están obligados a celebrar ciertas fiestas y banquetes para sus compañeros y profesores. Los más humildes no pueden permitírselo, desde luego, y es por ello que los estudiantes suelen provenir de la nobleza o la burguesía. Sin embargo, para un muchacho pobre existe la posibilidad de acompañar como criado a otro que se lo pueda permitir, y así, entre servir a su amo e ir a clase con él, puede estudiar también y llegar a licenciarse...

Estábamos en pie a las cuatro de la mañana, y después de haber rezado una oración, íbamos a clase a las cinco con nuestros libros bajo el brazo, y nuestras escribanías y candelas en la mano. Sin interrupción, teníamos clases hasta las diez. Después de emplear media hora en corregir nuestros apuntes, comíamos. Luego leíamos como diversión fragmentos de Sófocles, Aristóteles y Eurípides, y algunas veces de Demóstenes, Cicerón, Virgilio y Horacio. A la una, a clase, a las cinco, a casa, a repasar nuestras notas y fijar de nuevo nuestra atención en los pasajes citados en clase. Ello nos ocupaba hasta pasadas las seis. Luego cenábamos y leíamos griego o latín.
Enrique de Mesmes, estudiante de Toulouse, en una carta de 1545.

No sólo la jornada estudiantil puede llegar a ser muy dura, sino que la implicación de los estudiantes en la vida universitaria es total: Son ellos quienes eligen al rector y los decanos, y quienes obligan a los profesores a la puntualidad, la asistencia y al nivel educativo que les exijan. Un profesor puede llegar al éxito profesional si consigue convertir a sus alumnos en verdaderos discípulos o o al fracaso si pierde su respeto. Además, cuando la polémica llega a su punto álgido es posible que los profesores lleguen incluso a las manos y, por supuesto, sus alumnos con ellos...

Los estudios pueden alargarse durante muchos años, y no todos los estudiantes que los comienzan llegan a terminarlos, ante la necesidad de trabajar o de volver a sus casas. Se empiezan a una edad temprana y entre superar todos los cursos y realizar algún viaje de estudios pueden transcurrir sus buenos diez años. El menor título que se obtiene es el de bachiller (del latín artium baccalaureus, "coronado con laurel en artes") al superarse los primeros estudios, tras lo cual puede pasarse a cursar medicina, derecho o teología. Ésta última es la más prestigiosa de las tres. Si se supera cualquiera de estos estudios se obtiene el título de licenciado (es decir, con licencia para dar clases) y puede comenzarse a estudiar el doctorado, el escalafón académico más alto.

Lugares de estudio hacia 1500-1550.
A ellos pueden dirigirse los personajes académicos a recibir o impartir clases, o de ellos pueden venir cuando comience la historia.

  • Universidades europeas, ordenadas por países y fecha de fundación.
• En Escandinavia.
Uppsala (Suecia, 1477) y Copenhague (Dinamarca, 1479).

• En Escocia.
Saint Andrews (1413), Glasgow (1451) y el King's College de Aberdeen (1495).

• En las Españas.
Salamanca (1218), Valladolid (1250), Lleida (1300), Barcelona (1450), Santiago de Compostela (1495), Alcalá (1499), Valencia (1499), Sevilla (1505) y Zaragoza (1542).

• En Flandes.
Lovaina (1425) y Douai (1559) .

• En Francia.
París (1150, la Sorbona desde 1257), Toulouse (1229), Montpellier (1289), Aviñón (1303), Orléans (1306), Cahors (1332), Angers (1337), Grenoble (1339), Perpiñán (1349), Poitiers (1431), Caen (1432), Burdeos (1441) y Nantes (1460).

• En Inglaterra.
Oxford (1167) y Cambridge (1209).

• En las Italias.
Bolonia (1088), Padua (1222), Nápoles (1224), Siena (1240), La Sapienza de Roma (1303), Perugia (1308), Treviso (1318), Pisa (1343), Florencia (1348), Pavía (1361), Ferrara (1391), Zadar (en la Croacia veneciana, 1396), Fermo (1398), Turín (1404), Catania (1434) y Génova (1481).

• En Polonia.
Cracovia (1364).

• En Portugal.
Coimbra (1290) y Évora (1559).

• En el Sacro Imperio.
Universidad Karlova de Praga (1348), Viena (1365), Heidelberg (1386), Colonia (1388), Érfurt (1392), Würzburg (1402), Leipzig (1409), Rostock (1419), Greifswald (1456), Friburgo (1457), Universidad Istropolitana de Pressburg (Reino de Hungría, 1465), Ingolstadt (1472), Universidad Eberhardina de Tübingen (1476), Wittenberg (1502) y la Philipps-Universität de Marburg (la primera aparecida como universidad protestante, 1527).

• En la Confederación Suiza.
Basilea (Suiza, 1460) y Ginebra (Suiza, 1559).

  • Universidades en el Nuevo Mundo.
Santo Tomás de Aquino de Santo Domingo (1535), México (1531), San Marcos de Lima (1535).

  • Otras escuelas de importancia (universitarias o no).
• Abadía de Clocmacnoise, Escocia (antes del año 800). Hasta la Disolución de los Monasterios por Enrique VIII fue una famosa escuela de teología.
Scuola Medica Salernitana (antes del año 900). En Salerno se halla esta prestigiosa escuela médica.
• Academia Pontaniana (1443). Fundada en Nápoles para enseñar y debatir temas de conocimiento y letras por el sabio Antonio Beccadelli "el Panormita", lugar de encuentro de estudiosos y poetas. El virrey Pedro Álvarez de Toledo la disuelve en 1542, por tener en ella un foco de disensión contra su gobierno.
• Academia de Florencia (1450) y de Roma (1452). Academias que tienen como modelo la de Platón, fundadas por Georgios Gemistos "Pletón" y Basilio Bessarión, respectivamente, ambos sabios bizantinos de enseñanzas humanistas. La polémica que tuvo lugar sobre todo en el siglo XV entre los florentinos (neoplatónicos) y los romanos (más eclécticos en sus ideas) perdura aún de alguna manera entre sus discípulos.
• Academia de Griego de Manuzio (1490). Alrededor de la imprenta de Aldo Manuzio, en Venecia, era tal el grupo de traductores y expertos en el griego clásico y tan habitual la presencia de estudiosos interesados en ese idioma que pronto se fundó una academia dedicada a su enseñanza. Ha funcionado durante años, y algunos conocidos sabios de las más diversas procedencias pasaron por allí durante sus estudios.

  • Universidades desaparecidas.
• Universidad de Módena (1175). Desaparecida como tal en 1338, fue sustituida por un más humilde studium mutinensis que, divididas sus aulas entre Módena y Reggio Emilia y con bastantes problemas económicos, aún perdura.
• Universidad de Palencia (1214). Fundada como studium generale en 1180, antes de 1300 ya había desaparecido, quedando un edificio que, tras varias reformas, se usa como escuela superior, pero no como Universidad.
• Universidad de Moštre (1175) y Universidad de Pécs (1376). La primera se disolvió al caer el Reino de Bosnia en manos de los turcos otomanos en el siglo XV, la segunda cuando la conquista alcanzó a la mayor parte de Hungría en 1526.

  • Madrasas (escuelas islámicas) famosas.
Al-Qarawiyyin, en Fez (858), Al-Azhar, en El Cairo (970), Iznik, en Nicea (1338), Madrasa de Estambul (fundada para servir de continuidad al Pandidakterion bizantino, 1453).

jueves, 17 de marzo de 2011

Sabios y Universidades (01).

Escribo hoy sobre el conocimiento en la época de Feldkirch, intención que ya había anunciado en esta otra entrada, trazando unas líneas generales para todos los PJs y PNJs que quieran nacer al calor del debate, las nuevas ideas y la búsqueda de los secretos de la ciencia, que solemos asociar al Renacimiento. Para ello, dibujemos un mapa de la Universidad, fuente del conocimiento en el XVI y desde siglos antes, que nos servirá también de escenario y ambiente para mover a aquellos personajes.

Eso sí, una nota: Como siempre, este texto se basa en pormenores históricos para intentar diseñar un escenario tridimensional y lógico, pero no ahonda demasiado en asuntos intelectuales que para el Rol no importen directamente, ni las fechas o datos aportados deberían considerarse válidos para aprobar ningún exámen. Advertidos quedáis. Y ahora, nuestros maestros nos esperan...

Las Universidades medievales.
La Universidad se desarrolló en la Edad Media, evolucionando desde los Studium generale, escuelas urbanas organizadas por ciertos importantes obispados. Los maestros se organizaron en gremios que, por zafarse del control de la Iglesia local, pidieron (y finalmente consiguieron) que fuera directamente el Papado quien les otorgara los necesarios permisos, títulos y cualificaciones. Así, la Universitas magistrorum et Scholarium, un gremio o corporación de profesores y estudiantes con caracter más o menos internacional ("universal") fue una realidad.

La escuela de pensamiento común en la enseñanza medieval fue la escolástica, que se basaba en los trabajos de autores clásicos, griegos y romanos, y también de árabes o judíos, pero siempre al cabo supeditando toda esa obra de la razón a la fe cristiana... La tradición, como es normal, cobró una importancia desmesurada en la transmisión del conocimiento. El argumento de autoridad se convirtió en indiscutible. Si tal o cual cosa está en Aristóteles entonces es cierta, independientemente, por así decir, de lo que "vean tus ojos"...

La Universidad en el XVI.
Nosotros llegamos a la aulas en un momento en el que se han operado ciertos cambios, y otros están en marcha. Las materias enseñadas en las universidades medievales, agrupadas en facultades, habían sido las Artes Liberales, el Derecho, la Teología y la Medicina. Las Artes, base del resto de estudios, se habían compuesto de trivium (gramática, dialéctica y retórica) y el quadrivium (aritmética, geometría, astronomía y música). No son pocos los que, como el famoso Erasmo de Rotterdam, rechazan la escolástica como un "callejón sin salida" de refinados sofismas... ¡¡E incluso abominan del latín eclesiástico, por parecerles vulgar y corrupto!! Así que los planes de estudio se transforman y adaptan. El resto de facultades se mantienen, pero a partir de ahora, el escolástico trivium se verá sustituido por los studia humanitatis, que comprenden las lenguas clásicas y su literatura tanto poética como histórica o filosófica, lo que cambiará la forma de aproximarse a los demás asuntos a estudiar.

La escolástica, no obstante, no cae en el olvido, pues está teniendo incluso cierto resurgimiento en lugares como Salamanca o Alcalá. En otros, su rechazo es total, sin demasiadas convivencias ni debates, "pasándose" el claustro entero a las ideas humanistas, como sucede en Viena. Las universidades, pues, se posicionan. Los conflictos religiosos las polarizan, y en el Sacro Imperio se considera prestigioso que den pábulo al protestantismo, resultado a fin de cuentas de las más nuevas disputas teológicas. Algunas son ya enteramente protestantes, y la de Marburg, llamada Philipps-Universität por haberla fundado recientemente (en 1527) Felipe I de Hesse, es la primera que lo es desde su institución.

En los países católicos, por su parte, no hay facultad de teología más prestigiosa que la de París. Quien se ha licenciado de Derecho en Padua es tenido en toda Europa por doctísimo en esa materia, pues en ella son insuperables sus maestros. Y en cuanto a ciencias naturales, no hay mayores expertos, según se dice, que los de Oxford. Sin embargo, importa señalar que los sabios de uno u otro lugar, pudiendo comunicarse entre ellos en latín pasando por encima de los distintos idiomas, conforman un grupo ciertamente "universal", teniéndose los más idealistas por verdaderos ciudadanos de una internacional República de las Letras...

Sobre el Humanismo.
La naturaleza definida de los otros seres está constreñida por las precisas leyes por mí prescriptas. Tú, en cambio, no constreñido por estrechez alguna, te la determinarás según el arbitrio a cuyo poder te he consignado. Te he puesto en el centro del mundo para que más cómodamente observes cuanto en él existe. No te he hecho ni celeste ni terreno, ni mortal ni inmortal, con el fin de que tú, como árbitro y soberano artífice de ti mismo, te informases y plasmases en la obra que prefirieses. Podrás degenerar en los seres inferiores que son las bestias, podrás regenerarte, según tu ánimo, en las realidades superiores que Son divinas.
Giovanni Pico della Mirandola, "Discurso sobre la dignidad del hombre", 1486.

Mucho es lo que aquí se está mencionando esa escuela de pensamiento, así que mejor será entrar en ciertas explicaciones.
Sin detenernos en definiciones arduas, podemos decir que el humanista es el sabio que según una nueva tradición italiana pone al hombre, y no a Dios, en el centro de su Universo, teniendo a la naturaleza humana por medida de todas las cosas, máxima ésta extraída de la cultura grecorromana, a la que vuelve la vista tomándola como ejemplo idealizado. A ellos debemos gran parte del agitado signo de estos tiempos, e incluso la palabra rinascita, que ellos usan más bien para referirse a los frutos de sus ideales. No todo universitario es un humanista, como comentábamos, pero no hay humanista que se precie que no posea la más alta educación, y una curiosidad sincera por un orden de conocimiento que sólo puede alcanzarse en la universidad, o al menos partiendo de ella. Platónicamente, los humanistas equiparan Belleza y Bien con el conocimiento, y lo tienen por la más elevada vía de perfeccionamiento humano, así que sienten curiosidad por todas las artes y conocimientos.

Esto que se busca es, desde luego, un ideal, y muy pocos llegan a cumplir con sus propias espectativas. El jugador idealista tiene aquí un elevado partido por el que luchar, y el aficionado a un estilo de juego de debate e ingenio unas armas ideológicas con las que hacerlo. Sus inquietudes pueden llevarle a permanecer en el ambiente académico tanto como a convertirse en consejero o preceptor de algún noble. Tal vez sus avances en materia lingüistica le lleven al desarrollo de códigos secretos aptos para el espionaje o incluso de idiomas enteros (el flamenco Pieter Gillis inventó el idioma de Utopia, el país imaginado por Thomas More en su libro homónimo). Y su dominio de la teoría política puede llevarle a intervenir en la corte o en el gobierno de la república...

  • Algunos prestigiosos académicos humanistas:
Antonio de Nebrija (1441-1522), sevillano.
Johann Reuchlin (1455-1522), württembergiano.
Erasmo de Rotterdam (1466-1536), holandés.
Niccolò Machiavelli (1469-1527), florentino.
Baldassare Castiglione (1476-1529), mantuano.
Thomas Moore (1478-1535), inglés.
Giulio Cesare Scaligero (1484-1558), trentino.
Siegmund Freiherr (barón) von Herberstein (1486-1566), carniolés.
Pietro Alcionio (1487-1527), veneciano.
Juan Luis Vives (1493-1540), valenciano.
Philipp Melanchthon (1497-1560), württembergiano.
Damiao de Góis (1502-1574), portugués.
Pierre de la Ramée (1515-1572), francés.
Aldo Manuzio (1449-1515), y su hijo Paolo (1512-1574), venecianos.

  • Y algunos poetas humanistas:
Jacopo Sanazzaro (1458-1530), napolitano.
Ludovico Ariosto (1474-1533), geminiano.
Juan Boscán (1490-1542), catalán.
François Rabelais (1494-1553), francés.

El filósofo natural.
Con ese nuevo interés humanista por los clásicos en mente, se encuentran respuestas olvidadas en las escuelas platónica, pitagórica o epicúrea. El interés de éstas por las ciencias naturales y la experimentación empírica, mucho tiempo ausente, despierta un nuevo afán por ellas. El átomo resurge como concepto con el que explicar la materia o la percepción, y la certeza de las matemáticas vuelve a aceptarse por algunos como base de la naturaleza y del espacio. La "rebelión" contra la tradición escolástica se hace acusadísima en los nuevos estudiosos de la naturaleza, deseosos de experimentar.

¿No dice Aristóteles que de las cosas del cielo, debido a su gran lejanía, no es posible tratar muy resueltamente? (...) ¿Y no dice también que lo que se demuestra con la experiencia y los sentidos, debe anteponerse a todo razonamiento, aunque éste parezca bien fundado? (...) Así pues, filosofaréis más aristotélicamente diciendo "el cielo es alterable, pues así me lo demuestran los sentidos", que si decís "el cielo es inalterable, porque así lo dice Aristóteles".
Galileo Galilei, "Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo", 1633.

(Por cierto, aunque esta cita sea muy ilustrativa, soy consciente de que es de un siglo más tarde. Desde luego, Copérnico y otros se hallan en su momento, pero su lucha está ahora en marcha y les queda mucho camino por delante si quieren defender sus ideas.)


Sin embargo y curiosamente, el humanismo más idealista mira con cierto desdén la experimentación científica. Los esfuerzos matematizadores habitualmente se ven casi como una distracción a la hora de desentrañar ciertos misterios, y tomar sus resultados como verdad incontestable supone apartar de primer plano otros caminos igualmente clásicos y más probados: A quien, buscando los orígenes últimos de las cosas, no se refiera a la cábala o a la metafísica, los mayores expertos no le terminarán de tomar en serio.

viernes, 4 de marzo de 2011

Ganadores de los Premios Poliedro 2010.

Hemos fallado, pero por una vez me alegro de decirlo. El jurado de los Premios Poliedro, del cual he tenido el gusto de formar parte por primera vez, acaba de hacer públicos los resultados de 2010. Esta mención especial para las mejores publicaciones en cuanto a juegos de Rol del año, que se anuncia en esta fecha para conmemorar el aniversario del fallecimiento de Gary Gygax (el tercero ya), es organizada por La Rolesfera a través de su foro, ForoRol.

Sin más, paso a anunciar los ganadores, acompañados de aquellos que quedaron, en cuanto a votos, en segundo y tercer lugar:


• Mejor Juego de Rol Publicado en Castellano:

Aventuras en la Marca del Este.

Canción de Hielo y Fuego.
Embelyon.

• Mejor Ambientación de Juego:

Canción de Hielo y Fuego.

1808.
Last War.

• Mejor Sistema de Juego:

Canción de Hielo y Fuego.

Lady Blackbird.
Aventuras en la Marca del Este.

• Mejor Suplemento:

Cacería de Bichos: Ecos del espacioscuro.

Lady Blackbird.
Shadow House.

• Mejor Aventura:

Lady Blackbird.

Peligro en Desembarco del Rey.
Sombras sobre Filmland.

• Mejor Edición:

Canción de Hielo y Fuego.

Aventuras en La Marca del Este.
Anima Beyond Fantasy Core Exxet.

• Mejor Portada:

Aventuras en La Marca del Este.

Sombras sobre Filmland.
Anima Beyond Fantasy Core Exxet.

• Mejor Arte Interior:

Aventuras en La Marca del Este.

Manual de Monstruos 2 D&D 4ª Edición.
Canción de Hielo y Fuego.

• Mejor Narrativa:

Canción de Hielo y Fuego.

Cacería de Bichos: Ecos del espacioscuro.
Aventuras en La Marca del Este.

• Mejor Producto Gratuito:

Lady Blackbird.

Embelyon.
Cacería de Bichos: Ecos del espacioscuro.

• Mejor Fanzine de Rol:

Fanzine Rolero.

Desde el Sótano.
Troll 2.0.

• Mejor Medio de difusión de los Juegos de Rol:

Radio Telperion.

Red de Rol.
Encuentros Aleatorios.

• Producto del Año:

Aventuras en la Marca del Este.

Canción de Hielo y Fuego.
Embelyon.

• Mención Especial del Público
(Mediante encuesta en el Blog de La Rolesfera):

Taura, Lands of Alchemy.

Lo cierto es que son bastantes los buenos productos roleros que han aparecido en 2010, y además de todo tipo y para gustos muy variados... Aquí, simplemente, se les ha intentado rendir tributo. Enhorabuena a todos.

Actualizado el 6 de Marzo de 2011: Robert J. Schwalb, desarrollador de "A Song Of Ice And Fire", se ha hecho eco en su Web de los Premios Poliedro recibidos por la edición española de su juego, así como John Harper, autor de "Lady Blackbird", a través de su Twitter. Espero que el nivel de castellano de ambos les permita también hacerse partícipes de las felicitaciones, por lo que les toca...